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RESUMEN
La transformación de la atención
psiquiátrica que, bajo la etiqueta de Reforma Psiquiátrica,
se ha producido en España desde la década de los años ochenta
ha tenido como resultados mas significativos: i) el desarrollo
de una nueva estructura organizativa de servicios para la
enfermedad mental: ii) la integración de la atención a estos
pacientes en el sistema general de salud; iii) la creación
de una amplia red de centros de salud mental; iv) la aprobación
y adopción de medidas legislativas dirigidas a mejorar los
derechos civiles y legales de los pacientes, y; v) la promoción
de actitudes mas positivas hacia la enfermedad mental y
su tratamiento
Sin embargo, la aplicación
de la Reforma ha seguido un curso muy irregular, con marcadas
diferencias entre las distintas Comunidades Autónomas. Las
deficiencias más significativas se detectan en el desarrollo
de los servicios comunitarios intermedios y en los programas
de rehabilitación y realojamiento de los pacientes. En lo
que concierne a la desinstitucionalización los resultados
resultan también insuficientes, siendo posible observar
tendencias muy importantes en el sistema a mantener los
hospitales psiquiátricos para el ingreso de los pacientes,
tanto de forma prolongada como breve.
Finalmente, el análisis
de la Reforma revela que: i) las criticas que se hacen no
están determinadas por sus fundamentos teóricos sino por
su inadecuada aplicación, y; ii) que es un error equiparar
los conceptos de desinstitucionalización y reforma psiquiátricos
con el cierre de los hospitales psiquiátricos, sin tener
en cuenta que dichos procesos son mucho mas complejos.
Palabras
Clave:
Reforma Psiquiátrica; Desinstitucionalización;
Atención y Cuidados Psiquiátricos ; Planificación de Servicios
Psiquiatricos.
ABSTRACT
The transformation of psychiatric
care which has been carried out in Spain since the 1980s,
under the name of "Psychiatric Reform", had produced
as it most significant achievements: (i) the development
of a new organizational structure for mental health care,
(ii) the integration of psychiatric patients in the general
health care system, (iii) the creation of an extensive community
network of mental health centers, and (iv) the adoption
by the general public of more positive attitudes towards
mental illness and its treatment and the passing of legislative
measures aimed at improving the civil rights of these patients.
However, the
application of the Psychiatric Reform has followed an uneven
course in Spain as a whole, with marked differences between
the different autonomous communities. The main deficiency
has been in the development of intermediate community services
and programs to rehabilitate and resettle patients in the
community. With regard to deinstitutionalization, the results
have also been insufficient and it is still possible to
observe a strong tendency, within the system, to maintain
the old mental hospitals for both long-term and short-term
illness care.
Finally, the analysis of the
Spanish experience has revealed that (i) many of the criticisms
leveled at deinstitutionalization are not aimed at its "conceptual
core" but stem from its inadequate implementation,
and (ii) it is wrong to equate deinstitutionalization and
psychiatric reform with closure of psychiatric hospitals,
without the awareness that this process is far more complex.
Key words:
Psychiatric Reform; Deinstitutionalization;
Psychiatric care; Planing Psychiatric Services.
INTRODUCCIÓN
La
cuestión de la desinstitucionalización psiquiátrica
Los procesos de reforma y transformación
psiquiátrica ocurridos en las últimas décadas han hecho
de la desinstitucionalización una cuestión de gran interés
(O´Driscoll, 1993; L`Information psychiatrique, 1988), que
ha experimentado una evolución importante en su sentido
y significado (Bachrach, 1978; García, 1998; López, 1998).
En ella es posible distinguir, según nuestro criterio, tres
fases:
La primera
relacionada con el estudio de los efectos perversos de las
"Instituciones Cerradas", principalmente de los
hospitales psiquiátricos, con la crítica a su organización
y funcionamiento (Goofman, 1961), y también con las innovaciones
terapéuticas introducidas tras la segunda guerra mundial.
El objetivo que se propone no es el cese de la utilización
del hospital psiquiátrico, sino la modificación de su estructura
y funcionamiento.
La segunda
fase se asocia con la publicación, en EE.UU., de la "Action
for Mental Health", en 1961, y de otras disposiciones
ulteriores (Castel y Castel, 1980). En ellas se amplió dicho
concepto formulándose nuevas políticas asistenciales que
pretendían cambiar el sistema de cuidados al enfermo mental,
desplazando el centro de gravedad de la asistencia desde
los hospitales psiquiátricos hacia la comunidad, y haciendo
de los centros de salud mental el eje de la actuación sanitaria.
Finalmente,
en las experiencias de transformación psiquiátrica ocurridas
en los últimos años en determinados países europeos (por
ejemplo en Italia o en Inglaterra) es posible identificar
ejemplos de lo que consideramos como "Tercera Fase",
o "Fase Avanzada" del concepto de desinstitucionalización.
En ella se postula una nueva manera de entender el manejo
de la enfermedad mental, las relaciones de los enfermos
psiquiátricos con la sociedad y la provisión de las medidas
asistenciales precisas para satisfacer sus necesidades.
Dicha concepción tiene como una de sus consecuencias más
significativas lo que nosotros denominamos como "normalización"
de los cuidados y de la relación del paciente con la sociedad.
Este concepto de "normalización" implica, en esencia,
la superación del "estatuto especial" que tradicionalmente
ha caracterizado al enfermo mental.
La consideración
de estas distintas fases es esencial dado que, con frecuencia,
bajo la etiqueta de desinstitucionalización se ha realizado
un mero "externamiento" de los pacientes de los
hospitales psiquiátricos, sin que se hayan desarrollado
ni las estructuras asistenciales alternativas precisas para
satisfacer sus necesidades sociosanitarias, ni los cambios
necesarios para modificar su "estatus". Es mas,
se observa que en la mayoría de los países que han intentado
poner en marcha transformaciones psiquiátricas siguiendo
los principios de la "desinstitucionalización, el cierre
de los hospitales psiquiátricos , que se considera ,de manera
simplista ,como lo más emblemático de ella, , resulta finalmente
ser un objetivo no logrado.
Los
postulados de la Reforma Psiquiátrica Española
Las bases teóricas
de la "Reforma Psiquiátrica Española" contienen
postulados que se corresponden con la "Fase Avanzada"
de la desinstitucionalización, aunque éstos como veremos
en este trabajo no han tenido la conveniente expresión en
su desarrollo y ejecución, Sus objetivos mas concretos pueden
ser resumidos en: i) garantizar la atención a la enfermedad
mental dentro de la red general de salud y de manera muy
específica en los servicios de atención primaria; ii) desarrollar
adecuados servicios comunitarios y soportes sociales que
posibiliten la rehabilitación y reinserción social de los
pacientes; iii) promover cambios en la comunidad que eliminen
los elementos de segregación y marginación que afectan a
estos pacientes, y; iv) amparar los derechos civiles de
las personas con trastornos mentales. Desde estos postulados
la cuestión del hospital psiquiátrico adquiere una nueva
dimensión, de forma que su cierre no es ya el objetivo fundamental
del proceso de transformación, sino la consecuencia indirecta
del cambio asistencial.
La "Reforma
Psiquiátrica Española" presenta, además, una serie
de rasgos adicionales que le dan un carácter muy singular.
Éstos vienen determinados por su coincidencia en el tiempo
con los procesos de transición democrática y de transformación
hacia un estado de derecho, ocurridos en España durante
la década de los ochenta. Dichos procesos implicaron cambios
muy significativos en la organización sociopolítica y administrativa
del país y también en sus estructuras sanitarias.
LAS
FASES DE LA REFORMA PSIQUIÁTRICA EN ESPAÑA
Aun cuando
la "Reforma" se identifica con los cambios ocurridos
a partir de la aplicación de determinadas disposiciones,
principalmente: el Informe de la Comisión Ministerial y
la Ley General de Sanidad, no es una situación que surja
de cero, sino que viene precedida y facilitada por una serie
de actuaciones que es preciso tener en cuenta. (ver fig.
1)
Figura
1
EL PROCESO DE
REFORMA DE LA PSIQUIATRÍA ESPAÑOLA 1978
|
I Inicio transición
democrática
Constitución Española
1978
Configuración del
estado de las autonomías
|
| FASE
PRELIMINAR |
|
Actuaciones Preliminares de ámbito estatal
( Adm.Central) (1982-1984)
|
Actuaciones Preliminares de Comunidades
Autónomas (1981-1984)
|
| INICIO
Y DESARROLLO DE LA REFORMA PSIQUIÁTRICA |
|
Informe de la Comisión
Ministerial para
la
Reforma Psiquiátrica 1985
Ley
General de Sanidad 1986
|
|
DESARROLLO : 1985-1996
|
|
Aplicación y desarrollo de la reforma
por
la
Administración Central (1985-1995)
Disposiciones
generales
Dotación
de servicios
|
Aplicación y desarrollo de la Reforma
por
las
Comunidades Autónomas (1985-1995)
Disposiciones
Planes
Creación
de servicios
|
Actuaciones
preliminares de las Administraciones Autonómicas y Central
A partir de
1980 se fueron adoptando, tanto en el ámbito de la Administración
Central como de las Comunidades Autónomas, una serie de
iniciativas que sentaron las bases para la ulterior implantación
de la Reforma Psiquiátrica Española.
En el ámbito
autonómico, dichas iniciativas se relacionaron, en general,
con: i) la elaboración de "Planes de Salud Mental"
en los que se especificaban el desarrollo de los servicios
sanitarios y sociales necesarios para realizar la transformación
de la atención psiquiátrica; ii) el desarrollo de órganos
de gestión de la asistencia psiquiátrica y, sobre todo,
la creación de los denominados Institutos de Salud Mental
cuya misión fundamental era la de promover y gestionar los
procesos de reforma psiquiátrica. Así, por ejemplo, entre
1981 y 1984 se crearon distintos Institutos de Salud Mental
(como los de las Comunidades Autonómicas de Madrid, Valencia
o Andalucía), se aprobaron planes de Asistencia Psiquiátrica
(como por ejemplo el del Gobierno Vasco) o se crearon Direcciones
Regionales para la Reforma a la Atención en Salud Mental
(Gobierno del Principado de Asturias).
En la Administración
Central, entre 1983 y 1985, se promulgaron medidas legislativas
de gran trascendencia para los procesos de reforma psiquiátrica
que se realizaron posteriormente. Ha sido muy importante
la reforma del código civil, en lo que concernía a la asistencia
y al internamiento de los enfermos psiquiátricos, promovida
por la Ley 13/1983 de Reforma del Código Civil. Mediante
ella se derogó el Decreto de 1931 sobre la asistencia a
los enfermos psíquicos y se estableció una nueva normativa
para los internamientos. De ese modo se equiparaban los
pacientes psiquiátricos con los restantes enfermos, suprimiendo
el carácter excepcional y discriminatorio con que venían
siendo tratados (Diez Fernández, 1998).
En el mismo
año se publicó la "Orden del 27 de julio, " por
la que se creó la Comisión para la Reforma Psiquiátrica
(Ministerio de Sanidad y Consumo, 1983), que en abril de
1985 hizo público el Informe de la Comisión Ministerial
para la Reforma Psiquiátrica (Ministerio de Sanidad y Consumo,
1985).
Finalmente,
en 1984, se promulgaron: el "Real Decreto Sobre Estructuras
Básicas de Salud", que ordenó la atención sanitaria
en el primer nivel, estableciendo las zonas básicas de salud,
los centro de salud y los equipos de atención primaria,
y el "Decreto Sobre Especialidades Médicas", mediante
el que se regulaba la formación medica especializada (Sistema
MIR), incluyendo tanto la especialidad de psiquiatría como
la de medicina de familia (Real Decreto Sobre Estructuras
Básicas de Salud, 1984; Real Decreto Sobre Especialidades
Médicas, 1984).
Fundamentos
y bases conceptuales de la "Reforma "
Desde el punto
de vista conceptual la "Reforma Psiquiátrica Española"
incorpora postulados de la "psiquiatría comunitaria",
junto con ideas derivadas de las experiencias previas de
transformación. Sus fundamentos, extraídos del Informe de
la Comisión Ministerial y del desarrollo que de él han hecho
las Comunidades Autónomas, se resumen en una serie de principio
generales dirigidos a garantizar:
-
Una concepción de la atención
a la salud mental de forma integral, e integrada en
el Sistema Nacional de Salud.
-
Una cobertura universal
de las necesidades sanitarias, sin que se dé ningún
tipo de selección o discriminación de los pacientes.
-
Una ordenación territorial
y descentralizada de la atención, tomando como referencia
las Areas Sanitarias.
-
La definición del Centro
de Salud Mental como eje de la organización de los servicios.
-
El mantenimiento de la
continuidad de cuidados, disponiendo para ello de equipos
multidisciplinarios y de dispositivos asistenciales
diversificados.
-
La redefinición de la hospitalización,
poniendo el énfasis en la atención extrahospitalaria
y comunitaria.
-
La superación del hospital
psiquiátrico.
-
Una concepción biopsicosocial
de la atención a la enfermedad, utilizando como referente
el equipo multidisciplinar.
-
La coordinación con otros
niveles del sistema sanitario, con las agencias sociales
y educativas, así como con otros recursos médicos y
sociales.
EL
IMPACTO DE LA REFORMA EN LA ORGANIZACIÓN Y PROVISIÓN DE
SERVICIOS
La
nueva configuración de los servicios de salud mental.
Para enmarcar
el impacto que la "Reforma" ha tenido sobre la
configuración de los servicios psiquiátricos, tenemos que
tener presente que en la Ley General de Sanidad se considera
a las Áreas de Salud como estructuras fundamentales del
sistema sanitario. De acuerdo con dicho ordenamiento y con
las directrices del Informe de la Comisión Ministerial,
el proceso de Reforma Psiquiátrica se realizó- en la mayoría
de las comunidades- tomando las Áreas de Salud como base
del desarrollo de los servicios psiquiátricos, situándose
la puerta de entrada a dichos servicios en las Centros de
Atención Primaria. En dicho esquema, el nivel especializado
quedó configurado en torno a los Centros de Salud Mental,
desplazándose la hospitalización a las Unidades de Psiquiatría
de los Hospitales Generales y completándose la organización
asistencial con una amplia red de estructuras intermedias
y apoyos comunitarios para la rehabilitación e integración
social de los pacientes (figura 2). En este esquema, los
recursos asistenciales se conciben como una unidad funcional
que permita abordar con una perspectiva integral el tratamiento,
la rehabilitación de los pacientes, así como la prevención
de la enfermedad. El establecimiento de esta estructura
asistencial y la consolidación de los procesos de reforma
deberían lograr la superación de los hospitales psiquiátricos,
haciéndolos innecesarios.
Figura 2. RED DE DISPOSITIVOS DE SALUD
MENTAL EN EL ÁREA SANITARIA

La
utilización de los hospitales psiquiátricos
Desde
1973 se había iniciado en nuestro país un tardío proceso
de disminución de las camas en los hospitales psiquiátricos
que fue gradual y poco intenso, de forma que se llegó a
1978 con 41.261 camas en esos establecimientos (1,14 por
1000 habitantes). Ha sido, por lo tanto, a medida que se
ha ido aplicando la "Reforma" cuando se produjo,
aunque con notables diferencias entre las distintas comunidades
autonómicas, una disminución realmente significativa tanto
de camas como de hospitales psiquiátricos, de manera que,
en 1994, se cuenta ya con tan solo 15.879 camas en estos
establecimientos (0,40 camas por 100.000 habitantes). Dicha
reducción se ha enlentecido nuevamente en los últimos años
(Tabla 2) (Ministerio de Sanidad, 1994, 1995, 1996). La
evolución de la dependencia de las camas de los hospitales
psiquiátricos ha experimentado también una clara modificación.
Así, mientras en 1978 el 66% dependían de la administración
pública, en 1994 esa tasa había disminuido hasta el 48%,
habiendo aumentado del 33% al 52% las de carácter privado
(tabla 3).
Tabla 1.-
EVOLUCIÓN
DE HOSPITALES PSIQUIÁTRICOS Y UNIDADES PSIQUIATRICAS EN
LOS HOSP. GENERALES, Y NÚMERO DE CAMAS PSIQUIATRICAS DURANTE
EL PERÍODO 1973-1996
|
Tipo de Centro
|
A Años:
1973
|
1978
|
1 1983
|
1 1 986
|
1991
|
1994
|
1996
|
|
H. Psiquiátrico
Numero
Nº de
Camas
|
121
43.000
|
114
41261
|
111
35.273
|
98
30.084
|
97
23282
|
87
15.879
|
85
14.788
|
|
Hospital Gnral.
Nº Unidades Psq.
Nº de Camas
|
*
1320
|
*
*
|
*
*
|
*
*
|
88
2107
|
103
2367
|
109
2467
|
* No se dispone
de información o la información no es fiable
Tasas por 10.000
habitantes .Año 1996
|
Camas en Hospitales psiquiátricos
|
3,75
|
|
Camas para hospitalización breve
|
1,02
|
Elaboración propia a partir de: INE, 1983;
Ministerio de Sanidad y Consumo, 1994, 1995, 1996
Tabla
2.-
EVOLUCIÓN DE LAS CAMAS DE LOS
HOSPITALES PSIQUIÁTRICOS SEGÚN DEPENDENCIA PÚBLICA Y PRIVADA.
AÑOS 1978-1994
|
AÑOS :
|
1978
|
1991
|
1994
|
|
Sector Público
|
66%
|
57%
|
48%
|
|
Sector Privado
Benéfico
No benéfico
|
33%
21%
12%
|
43%
|
52%
35
17
|
La
hospitalización psiquiátrica en los hospitales generales
Hasta el inicio
de la década de los ochenta el número de camas psiquiátricas
en los hospitales generales no había experimentado apenas
modificaciones, siendo a partir de 1986 cuando se ha producido
un aumento muy significativo, aunque desigual, en su desarrollo.
Así, en 1991, encontramos ya 88 unidades, dotadas con un
total de 2107 camas (0,54 por 10.000 habitantes). Su número
siguió aumentando durante los años siguientes de forma que
en 1996, existían ya 109 unidades, con un total de 2467
camas (Tabla 2).
Tabla 3-
CENTROS DE SALUD
MENTAL EN ESPAÑA: NÚMERO Y ACTIVIDAD
|
Años
1991
1993
1994
1995
1996
|
Número
387
498
519
550
555
|
CSM x hab.
1x100.500
1x78.479
1x75.200
1x71.251
1x70.990
1x70.757
|
Consultas
x1000 Hab.
|
|
Primeras
5,60
7,39
9
9,47
9,6
|
Totales
52,5
75
86
91
92
|
. Encuesta
nacional de salud mental: ministerio de Sanidad y Consumo.
Año 1995-96 y elaboración propia
El incremento
de camas psiquiátricas en los hospitales generales no condujo,
sin embargo, al abandono de la hospitalización breve en
los hospitales psiquiátricos. Así, en el año 1996 existían
todavía 29 unidades de hospitalización breve en esos establecimientos,
aportando un total de 1562 camas. Y solo 6 de las 17 Comunidades
Autónomas (que representan el 28% del total de la población
española), habían llegado a suprimir la hospitalización
en sus hospitales psiquiátricos. De manera global, las camas
para la hospitalización breve existentes en 1996 alcanzan
un total de 4029 (1,03 por 10.000 habitantes). En dicha
año, el total de ingresos realizados en dichas unidades
fue de 63.172 (160 admisiones por 100.000 habitantes). La
ocupación de esas camas fue del 79% (Ministerio de Sanidad,
1994, 1995, 1996). Estos datos reflejan una disponibilidad
aceptable de camas, pues si consideramos esas tasas de hospitalización
y estimamos unas estancias medias de 18 días y un índice
de ocupación del 80%, sería suficiente con una dotación
de 1 cama por 10.000 habitantes para la hospitalización
breve.
La nueva distribución
de camas psiquiátricas ha tenido un impacto muy importante
en la hospitalización de los enfermos mentales. Así, los
ingresos en los hospitales generales experimentaron, entre
1991-1996, un aumento del 36%, con un incremento de los
ingresos de carácter voluntario. Todo ello produjo un significativo
acortamiento de las estancias medias y una disminución de
la violencia que se asociaba a la admisión en los hospitales
psiquiátricos. Se mantuvo, pese a todo, un alto porcentaje
de ingresos breves en hospitales psiquiátricos (el 28% de
todos los realizados en 1996), dándose en dichas unidades
unas estancias medias más prolongadas que las de los hospitales
generales, lo cual es indicativo de diferencias en su funcionamiento.
Los
cuidados de salud mental en la atención primaria de salud
Siguiendo los
principios establecidos en la Ley General de Sanidad la
atención primaria se ha convertido en una parte esencial
del nuevo sistema sanitario, sufriendo unas importantes
modificaciones organizativas y funcionales. La cobertura
del nuevo modelo de atención primaria se ha ido incrementando
de manera progresiva hasta alcanzar una media de un medico
de familia por 1.500 habitantes.
Siguiendo ese
ordenamiento la extensión de los cuidados de salud mental
a la atención primaria ha sido uno de los pilares fundamentales
de la Reforma Psiquiátrica y en el Informe de la Comisión
ministerial se han identificado las funciones atribuibles
a los equipos de atención primaria en el campo de la salud
mental. En esta situación, la atención primaria se ha consolidado
como la principal puerta de entrada a los servicios psiquiátricos
especializados. Así, por ejemplo, en el estudio sobre "rutas
asistenciales de los enfermos psiquiátricos" realizado
por nosotros en Cantabria en 1993, encontramos que entre
el 51% y el 77% de los envíos a los servicios psiquiátricos
procedían de los centros de Atención primaria (Vázquez-Barquero,
y col., 1993), situándose esta cifra hoy en día en el 80%.
Más aun, los índices de derivación de la atención primaria
a la especializada son del orden del 11%, y su capacidad
de resolución del 89%, lo cual evidencia el enorme papel
que esta jugando en la atención a la enfermedad mental (López
Muñoz et al. ,1998). Contrasta con este dato el hecho de
que en nuestro país, al igual que en otros, los médicos
generales todavía identifican tan solo un 50% de sus enfermos
psiquiátricos (Vázquez-Barquero y col., 1997).
El
desarrollo de los Centros de Salud Mental
Estos han sido
los dispositivos que han experimentado un mayor desarrollo
como consecuencia de la "Reforma", siendo uno
de sus aspectos más visibles (Ministerio de Sanidad, 1994,
1995, 1996). Su distribución ha seguido un criterio de territorialización
y descentralización, lo que ha contribuido a mejorar la
accesibilidad y a incrementar la equidad en la provisión
de las prestaciones. Como consecuencia de dicho desarrollo
en 1996 existían a lo largo del Estado Español 555 centros
de salud mental (1 Centro de Salud Mental por 70.757 habitantes)
(Tabla 4). Su distribución por Comunidades Autónomas sigue
siendo muy desigual, de forma que los rangos, en 1996, oscilaban
entre 1/36.000 y 1/139.000 habitantes, aunque solo existía
una Comunidad Autónoma con una proporción superior a 1/100.000
habitantes.
Tabla
4-
DISTRIBUCIÓN
DE SERVICIOS Y TASAS DE HOSPITALIZACIÓN POR CCAA.
|
Comunidad Autónoma
|
C.S.M/habit.
|
Plazas en Centros
y H. de día /100.000h
|
Hospitalización¨:
ingresos/100000 habit
H.G H.Psq.
|
|
Andalucía
|
86.340
|
5,1
|
133
|
0
|
|
Aragón
|
49.200
|
1 8,4
|
186
|
11
|
|
Asturias
|
71.900
|
9,7
|
151
|
0
|
|
Baleares
|
51.900
|
7,3
|
129
|
177
|
|
Canarias
|
89.800
|
2,9
|
120
|
78
|
|
Cantabria
|
75.000
|
0
|
109
|
0
|
|
Castilla-León
|
63.100
|
5,6
|
165
|
1 6
|
|
Cataluña
|
63.000
|
21
|
151
|
147
|
|
C Valenciana
|
70.000
|
4
|
94
|
35
|
|
Galicia
|
93809
|
n.d.
|
113
|
24
|
|
Navarra
|
58.200
|
17
|
169
|
0
|
|
País vasco
|
35.600
|
15
|
163
|
112
|
|
La Rioja
|
37800
|
9,4
|
147
|
0
|
Elaboración propia. Datos de
Encuesta nacional de salud Mental. Ministerio de sanidad
y consumo, 1994, 1995, 1996.
Una cuestión
importante es la referente a las dotaciones de personal
existentes en estos centros. Se observa que son también
dispares, oscilando de manera muy significativa según Comunidades
Autónomas y según las dependencia administrativas, siendo
las unidades de salud mental del INSALUD, en general, las
más insuficientes. En todo caso, todas disponen de una dotación
básica integrada por: psiquiatra, psicólogo, enfermera diplomada
y administrativo. Los procedimientos y técnicas de intervención
utilizados por los profesionales en estos dispositivos presentan
una marcada heterogeneidad y también una notoria insuficiencia
de las formas más propiamente comunitarias de actuación
(gestión de casos, visitas domiciliarias, intervención en
crisis, etc.).
En lo que se
refiere a la utilización de los Centros de Salud Mental,
tanto los porcentajes de primeras consultas como los de
consultas totales ha sufrido un incremento constante a lo
largo de los años noventa hasta alcanzar, en 1996, la tasa
de 9,6 primeras consultas por 1000 habitantes, siendo el
total de consultas atendidas de 92 por 1000 habitantes.
Se constata, además, un cambio en el patrón de la utilización,
con un incremento de la demanda por cuadros psiquiátricos
menores, - en un estudio de primeras consultas realizado
en Asturias el 57% corresponden a trastornos neuróticos
y reacciones de adaptación- y una equiparación de las características
socio demográficas de los usuarios con las de los de las
demás especialidades médicas.
Los
recursos y programas complementarios de atención comunitaria.
Existe poca
información fiable sobre la disponibilidad de los dispositivos
asistenciales intermedios de tipo comunitario, observándose
que tampoco hay unidad de criterio, por parte de las distintas
administraciones, a la hora de establecer que tipos se han
de crear y cual debe ser la instancia responsable de su
desarrollo y gestión. Los únicos datos fiables de que se
dispone en el ámbito de todo el estado son los recogidos
bajo el epígrafe de "Hospitales y Centros de Día"
en las Encuestas Nacionales de Salud Mental (Ministerio
de Sanidad, 1994, 1995, 1996). En ellas, se registran, en
1992, 2664 plazas de Centros de Día, que se incrementaron
a 3926 en 1995 (9,9 plazas por 100.000 habitantes). Como
ocurre con la mayoría de los servicios asistenciales, también
en estos, las tasas oscilan de manera significativa de unas
Comunidades Autónomas a otras, existiendo muchas que no
disponen de ningún centro, mientas que en cuatro de ellas
existen 17 o más centros de día. La escasa dotación de este
tipo de dispositivos, sobre todo en un escenario de reducción
de camas de media y larga estancia en los hospitales psiquiátricos,
está teniendo efectos muy negativos tanto en la atención
a los pacientes más graves, como en la correcta utilización
de las unidades de hospitalización breve.
La
incorporación de nuevos profesionales y los sistemas de
formación
La Reforma
Psiquiátrica ha generado un incremento del número de psiquiatras
y sobre todo la incorporación de nuevos profesionales. Así,
el número de psiquiatras adscritos a los diversos servicios
públicos alcanza en 1994 la cifra de 2015 (5,13 por 100.000
habitantes), evidenciándose nuevamente marcadas diferencias
entre las distintas Comunidades Autónomas, cuyas tasas oscilan
entre el 3 y el 8,3 por 100.000 habitantes. La presencia
de los psicólogos en el sistema sanitario se ha incrementado
también de manera progresiva a partir de 1987, hasta alcanzar
la tasa de 2,6 por 100.000 habitantes en 1994. Lo mismo
ha ocurrido con los Diplomados en Enfermería que, partiendo
de unas cifras muy escasas, han llegado a alcanzar en 1994
la tasa de 5,90 por 100.000 habitantes. Si bien es destacable
la incorporacion de los nuevos profesionales a los servicios
psiquiátricos el papel que muchos ellos desempeñan no está
al nivel que exigen los programas de actuación comunitaria
que debían caracterizar su quehacer predominante.
Los cambios
ocurridos en el Sistema Sanitario Español durante el período
que abarca la Reforma Psiquiátrica han afectado también
a los programas de formación y obtención de los títulos
de Médico Especialista, incluyendo los de Médico Especialista
en Psiquiatría. Dichos cambios se instauraron con la aparición
en 1984 del Real Decreto por el que se regulaba las Comisiones
de Docencia y los Sistemas de Formación y Evaluación de
los Médicos Especialistas, incluyéndose dentro de ellos
los Especialistas en Psiquiatría. También se ha puesto en
marcha, durante este período, un sistema de formación de
postgraduado para psicólogos, como Especialistas en Psicología
Clínica. En 1993 se publicó la primera convocatoria para
esta especialidad, y en 1995 se creó la Comisión Nacional
Promotora de la Especialidad de Psicología Clínica, y se
aprobó un programa de especialización.
La
participación ciudadana
La Ley General
de Sanidad contempla la necesidad de articular la participación
comunitaria en las estructuras sanitarias, lo que se establece
en su articulado a través de los Consejos de Salud que habrán
de estar presentes en los distintos niveles sanitarios.
Sin embargo, estos artículos no han tenido desarrollo y
la participación ciudadana a través de esa vía ha sido prácticamente
inexistente. Sin embargo a lo largo de estos años ha surgido
un movimiento asociativo de familiares y allegados de enfermos
mentales. En 1983, se ha creado la Federación Estatal de
Asociaciones de Familiares de Enfermos Psíquicos (FEAFES),
la cual en 1991 se transformó en la Confederación Española
de Agrupaciones de Familiares y Enfermos Mentales. Este
movimiento se deja sentir expresando reivindicaciones para
la mejora de la atención, difundiendo publicaciones informativas
para los allegados y, en algunos casos creando servicios
sociales para el apoyo y la reinserción de los enfermos
mentales.
DISCUSIÓN
Y CONCLUSIONES
Con los resultados
y datos disponibles se puede afirmar que en el período comprendido
entre 1983 y 1996 se ha introducido en nuestro país un nuevo
modelo de atención a la enfermedad mental. Lo más destacable
de este cambio ha sido, a nuestro juicio, lo siguiente:
i) el desarrollo de una nueva estructura organizativa para
los servicios de atención a la enfermedad mental, de carácter
descentralizado y territorial; ii) la integración de los
pacientes y sus cuidados en el sistema general de salud,
la cual se expresa fundamentalmente mediante la incorporación
en la atención primaria de los cuidados de la salud mental,
y en las nuevas formas de internamiento del enfermo psiquiátrico
en el hospital general; iii) la creación de una red amplia,
generalizada y accesible, de Centros de Salud Mental en
la comunidad con una dotación interdisciplinaria y una tasa
de un 1 CSM x 71.000 habitantes; iv) la realización de cambios
legislativos encaminados a garantizar los derechos civiles
y legales de los pacientes y la promoción de actitudes más
positivas en la población; v) el aumento de la participación
ciudadana en los temas relacionados con la atención a la
enfermedad mental, a través de las asociaciones de familiares.
Con todo esto
se ha logrado un importante avance en la "normalización"
de los cuidados a estos pacientes y una mejora en sus relaciones
con la sociedad. Desde nuestro punto de vista, este concepto
de "normalización" es esencial para valorar adecuadamente
el grado de desarrollo de la "Reforma" y la superación
del "estatuto especial" que definía anteriormente
la situación del enfermo mental. Se ha conseguido también
disminuir la estigmatización asociada a la enfermedad mental
y su tratamiento, y se ha propiciado la aparición de nuevos
perfiles de demanda, observándose notables cambios en las
características socio-demograficas de los pacientes que
contactan con los servicios psiquiátricos. Al mismo tiempo
se ha establecido una "carta de derechos" , mediante
el Real Decreto de Ordenación de las Prestaciones del Sistema
Nacional de Salud (1995), que ampara y da base legal a la
exigencia de una atención adecuada.
Aun cuando
los cambios ocurridos son muy significativos, sobre todo
teniendo en cuenta el punto de partida, la complejidad de
los objetivos, y el limitado período de tiempo en el que
se han desarrollado, persisten marcadas deficiencias en
la situación asistencial, y notables variaciones y desigualdades
entre las distintas Comunidades Autonómicas, que producen
injustos agravios en las prestaciones que pueden recibir
los pacientes. Nuestro análisis revela que la parte más
deficiente de la Reforma Psiquiátrica se centra en el insuficiente
desarrollo en la comunidad de servicios intermedios y de
apoyo, así como de los programas de rehabilitación y acogida
de los pacientes. Esta situación, se hace especialmente
evidente en la persistencia de importantes barreras para
la utilización de los servicios sociales generales y de
las estructuras de apoyo comunitarias; en las marcadas defienciencias
de coordinacion de las estructras sanitarias y sociales,
y; en la falta de inciativas para incluir a pacientes mentales
en programas de formación profesional y fomento del empleo,
con notable asimetria con lo dispuesto para otros colectivos
de discapacitados. Consideró que este es una cuestión importante
pues aunque los servicios de salud mental fueran muy "fuertes
y estuvieran bien dotados" es iposible que `puedan
responder a todas las demandas de apoyo social que se producen,
teniendo que recurrir a los servicios sociales generales
o inespecificos, para lko que es preciso desarrollar una
actividad transversal entre distintos servicios.
También se
detectan deficiencias en el escaso desarrollo de los programas
de intervención comunitaria, en la insuficiente formación
de los profesionales en estas materias y, de manera muy
concreta ,en la marcada ausencia de criterios y datos a
escala nacional que permitan monitorizar este tipo de servicios
y programas. Se constata además en nuestro análisis que
esas carencias están teniendo un efecto muy negativo en
los procesos de desinstitucionalización, en el cierre de
las unidades de internamiento breve en los hospitales psiquiátricos,
en el funcionamiento de las unidades de agudos de los hospitales
generales, y también, y esto es lo realmente grave, en los
proceso de recuperación de muchos pacientes y en la sobrecarga
que soportan muchas familias.
De especial
interés es el análisis de la influencia que la "Reforma"
ha tenido en los procesos de destitucionalización de los
pacientes y en el cierre de los hospitales psiquiátricos.
Nuestro estudio revela que los resultados obtenidos son
insuficientes, pues aun cuando, en tan solo doce años, el
numero de camas se ha reducido en un 60%, y algunos hospitales
psiquiátricos han sido cerrados, lo cierto es que persisten
en el "sistema" fuertes tendencias a su conservación
y mantenimiento, tanto con funciones de internamiento prolongado
como breve. Estas tendencias están propiciando una desaceleración
en los procesos de desinstitucionalización., que no puede
atribuirse exclusivamente a la complejidad que entraña el
manejo del residuo de pacientes psiquiátricos con patologías
graves, o a las dificultades de realojarlos en los insuficientes
servicios comunitarios creados, sino que es también consecuencia
de una falta de voluntad política y de un estancamiento
en las motivaciones técnico-profesionales. En el mismo sentido
apunta el hecho de que el proceso de transformación ocurrido
en algunas comunidades no garantiza que el desarrollo de
servicios comunitarios (por ejemplo de centros de salud
mental u hospitales de día) vaya seguido de una superación
de las formas tradicionales de atención a la enfermedad
mental (por ejemplo reducción de las hospitalizaciones y
de la utilización del hospital psiquiátrico). Así, dos de
las comunidades que presentan tasas más altas de hospitalización
en los hospitales psiquiátricos disponen de una dotación
de centros de salud mental y de plazas en centros de día
especialmente altas (ver Tabla 5). Parece por lo tanto que
la hospitalización y la utilización de los hospitales psiquiátricos
no dependen únicamente de la disponibilidad de servicios
alternativos, sino de otras variables y sobre todo del funcionamiento
de los recursos humanos y de sus estrategias de intervención.
Se plantea,
por tanto, la cuestión de si la persistencia del hospital
psiquiátrico es consecuencia de una limitación inherente
a los procesos de desintitucionalización o si por el contrario
es el resultado de una reticencia político/técnica a ponerlos
en marcha. El carácter autonómico de la "Reforma",
con sus notables diferencias en el desarrollo y en las modalidades
de aplicación, demuestra que cuando existe la voluntad política
y se acompaña del compromiso profesional de ponerla en marcha
es posible avanzar de manera muy notable en los procesos
de reforma y desinstitucionalización psiquiátrica. Las argumentaciones
de que tales procesos van inevitablemente acompañados de
un abandono de cuidados que se expresa, por ejemplo, en
un aumento de la violencia, o del fenómeno de los pacientes
sin hogar, no parece reflejarse en los estudios realizados
en nuestro país (Muñoz y col., 1995; Vega y col. 1995),
no pudiendo por lo tanto ser utilizadas como argumento para
el bloqueo de dichas transformaciones.
Otra cuestión
significativa, que requiere un análisis, es la integración
de los recursos psiquiátricos en las áreas de salud y de
estos con la red sanitaria general. Del primer aspecto tenemos
que decir que la integración de las reded de salud mental
en el área de salud no han alcanzado el nivel que es exigible,
persistiendo descoordinacion y fracionamiento, que producen
cortocuitos en el flujo asistencial, impiden asegurar la
cotinuidad en la atención y añaden evidentes ineficiencias
en el "subsistema". El segundo, está el relacionado
con las repercusiones que la integración de las redes de
salud mental en el sistema sanitario general ha tenido para
el desarrollo de los servicios psiquiátricos. Hay que decir
que si bien la integración ha sido benificiosa, sobre todo
porque facilita la equiparación del paciente psiquiátrico
con el resto de los pacientes, ha tenido sin embargo aspectos
negativos. Estos han surgido , en gran medida, por la dificultad
que tienen las estructuras de gestion sanitaria general
para comprender ciertas especificidades de los cuidados
al enfermo mental, sobre todo las que mas se apartan del
modelo medico-biologico tradicional. Dada las repercusiones
negativas que tiene esas disfunciones, a efectos de la asignación
de fondos y el desarrollo de determinadas unidades y programas,
urge analizarlas y corregirlas.
Finalmente
queremos indicar que todo proceso de cambio y transformación
asistencial precisa de la definición de criterios objetivos
de calidad en las prestaciones y en el funcionamiento de
los servicios, y por supuesto de sistemas de monitorización
y evaluación que permitan garantizar su eficiencia. Es éste
por lo tanto un elemento esencial que se echa en falta en
la reforma de nuestro país, pues si bien existe a nivel
nacional un sistema de informacion, la denominada "Encuesta
Nacional de Salud Mental", la información que aporta
es limitada, de escasa precisión y utilidad para evaluar
los procesos de transformación institucional y sus repercusiones
sobre la población y los pacientes.
Conclusión
A la luz de
los datos obtenidos en nuestra revisión podemos concluir
que:
-
La Reforma Psiquiátrica
Española, en su aplicación, todavía no ha alcanzado
el estadio correspondiente a lo que nosotros definimos
como "Fase Avanzada", existiendo evidentes
insuficiencias de servicios intermedios y apoyos comunitarios
complementarios, así como de programas de intervencións
comunitaria, lo cual impide garantizar el tratamiento
integral y continuado de los trastornos mentales, así
como la autonomia y la participacion social de los pacientes.
-
Existen incluso Comunidades
Autónomas en las que todavía no se satisfacen de manera
plena los requisitos de la "Segunda Fase ",
en la que el objetivo es, como ya hemos indicado, desplazar
el centro de gravedad de la asistencia desde los hospitales
psiquiátricos hacia la comunidad, haciendo de los centros
de salud mental el eje de la actuación sanitaria.
-
Las críticas que se han
hecho a la desinstitucionalización se derivan mas de
deficiencias en su ejecución que de sus bases teóricas
y conceptuales. En este sentido conviene recordar que
de manera muy simplista se ha tendido a equipara "Reforma
Psiquiátrica" y desinstitucionalización con cierre
de los hospitales psiquiátricos, sin tener presente
que dicho proceso es mucho más complejo, e implica cambios
profundos que afectan tanto al nivel sanitario como
al político y social.
-
La atención prolongada
que requieren en muchas ocasiones las personas con trastornos
mentales graves exige la integración de actuaciones
y recursos dependientes de diversas áreas administrativas-
servicios sociales y sanitarios- y ,en ocasiones, de
organizaciones sin fines de lucro. Plantea el reto de
la complementariedad y de la transversalidad, y consiguientemente,
de estilos de trabajo y formas de organización que los
hagan factibles
-
Que la ejecución de procesos
de transformación asistencial tan complejos exigen un
compromiso político, técnico y social amplio que ha
de ser mantenido de manera continuada a lo largo del
tiempo y que ha de ser amparado ante los cambios políticos
o administrativos.
-
Finalmente, que para completar
de manera adecuada el proceso de Reforma Psiquiátrica,
se considera esencial incorporar, junto a los adecuados
sistemas de evaluación de necesidades, criterios de
calidad y estrategias de seguimiento y evaluación de
las transformaciones que se vayan realizando .
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Como citar esta comunicación:
García,
J. ANÁLISIS DE LA REFORMA Y DE LA DESINSTITUCIONALIZACIÓN
PSIQUIÁTRICA EN ESPAÑA.
I
Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero - 15 de Marzo
2000 [citado: *]; Conferencia 48-CI-A2: [17 pantallas]. Disponible
en: http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa48/conferencias/48_ci_a2.htm
* La fecha de la cita [citado...] será la del día que se
haya visualizado este artículo.
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