Conferencias


43-CI-D


Expectativas en primeras consultas de un Centro de Salud Mental.

Importancia, descripción y relación con aspectos evolutivos y asistenciales.

Autor:
  • Oscar Martínez Azumendi

Resumen

El estudio de las expectativas que los pacientes traen a las consultas de Salud Mental nos ayudan al mejor conocimiento de las aspiraciones y puntos de vista del usuario. Esto favorecerá el proceso de "negociación" con el técnico, ayuda al reconocimiento de necesidades autopercibidas y permite entender mejor el paso desde la necesidad a la utilización de servicios. Además, las expectativas pueden jugar un importante papel pronóstico de los resultados obtenidos, por su relación con la adhesión al tratamiento y los efectos de determinadas psicoterapias, así como con la satisfacción expresada o aspectos tales como el efecto placebo y credibilidad de los tratamientos.

Mediante un cuestionario de expectativas propio, se estudian estas junto a otras variables clínicas, sociales y asistenciales, en 749 primeras visitas consecutivas a un C.S.M. con seguimiento a los 6 y 12 meses de la primera consulta.

Los resultados permiten describir una visión general del tipo de expectativas mas frecuentes por parte de los pacientes, predominando los aspectos interrelacionales de calidez con el profesional y de abordajes individuales de orientación psicologizante. Algunas de las expectativas no parecen coincidir de forma puntual con las presupuestadas por el propio equipo tratante. Además se presenta su asociación con otras variables sociodemográficas y clínicas y las características diferenciales según diversos agrupamientos. El seguimiento de los casos, permite ponerlas en relación con otros aspectos asistenciales (abandonos, tipo de tratamiento instaurado, frecuencia de contacto...) y evolutivos (síntomas, satisfacción...).


 

Introducción 

Ante cualquier demanda asistencial hemos de considerar que las ideas y sentimientos del demandante van a influenciar su participación en la transacción y afectarán el resultado final. En ese momento, debemos tener en cuenta al menos tres niveles de lectura, probablemente muy solapados entre sí: a) El deseo, posiblemente con una gran carga de mediatización inconsciente. b) La esperanza, matizada por el momento afectivo en que se encuentre el individuo. c) La expectativa, que sin verse totalmente libre de los anteriores condicionantes, podríamos suponerla más cercana a la realidad y estando muy influida tanto por la cultura compartida y el nivel de divulgación de recursos existentes (expectativas sociales), como por factores individuales tales como la motivación o actitudes personales (Martínez Azumendi, 1995).

En el transcurso de una consulta se podrían considerar tres aspectos diferenciados: a) La queja, que siempre se elicita. b) El objetivo a conseguir o sentir, que no siempre se explicita. c) La demanda concreta de lo que se espera para conseguir estos objetivos y que a menudo no llega a ser verbalizada. La no verbalización de esta demanda dejaría en el paciente cierto sentimiento de frustración, presuponiendo que la mayor satisfacción derivada de una primera entrevista tendría más que ver con la propia verbalización de la demanda que con el hecho de sentirse entendido (Lazare y cols, 1975).

La posible utilidad del estudio de las expectativas se resume en la Diapositiva 1 

 

1) Conocimiento de aspiraciones y puntos de vista del usuario en el momento de la demanda.

1.1) Favorecerá el proceso de negociación entre técnico y usuario y la mejor adecuación de la respuesta a la demanda.

1.2) Ayudará al reconocimiento, por parte del servicio, de necesidades autopercibidas por el paciente.

1.3) Permitirá entender mejor el paso desde la necesidad percibida a la utilización de los servicios, así como posibles diferencias entre diversas áreas de captación.

2) Estudio de las expectativas como factor que puede influir en los resultados obtenidos.

2.1) En relación con la adhesión al tratamiento y cumplimiento de indicaciones clínicas.

2.2) Como predictoras de los efectos de determinada psicoterapia.

2.3) En relación con los niveles de satisfacción expresada por los usuarios.

2.4) En relación con el alivio de síntomas (efecto placebo) y credibilidad de los tratamientos.

DIAPOSITIVA 1. UTILIDAD DE LOS ESTUDIOS DE EXPECTATIVAS 

 

Con estos fines se han diseñado diferentes instrumentos, algunos de los cuáles se recogen en la Diapositiva 2. En aquellos casos en que se dice que el cuestionario no está detallado, el artículo original da más o menos indicaciones orientativas acerca de su contenido.

BRADY y cols. 1960

Picture Attitude Test y Sentence Completion Attitudes Test.

El P.A.T. derivado de dos tarjetas del T.A.T. El S.C.A.T. son 21 frases incompletas. No detallado.

Pretende medir expectativas de mejoría.

HEINE y col. 1960

Cuestionario. No detallado.

Expectativas de tipo de tratamiento y grado de ayuda. Actitudes.

FRIEDMAN 1963

Cuestionario. No detallado.

Expectativas de como se sentirá al cabo de 6 meses y expectativas de mejoría.

GOIN y cols. 1965

Cuestionario. No detallado.

Expectativas acerca del tratamiento a recibir y su utilidad.

LEVINSON y cols. 1967

A.P.R.C. (Authoritarian Patient Role Conception)

Autoaplicado. 30 Items, modificados de bateria anterior. No detallado.

No solo expectativas. 4 factores:

a) realismo en la idea prefijada sobre la clínica b) modelo causal del problema

c) tratamiento esperado d) autoiniciativa.

BORKOVEC y col. 1972.

5 preguntas.

Medición de credibilidad de un tratamiento y expectativas que genera.

JOHNSON 1973

Simple pregunta abierta.

Elicitación de expectativas.

CAINE y cols. 1973, 1976.

T.E.Q. (Treatment Expectancies Questionnaire).

No detallado. Parcialmente descrito en PEARSON y col. 1990.

Diferentes expectativas frente a tratamientos conductuales y grupales.

MARTIN y col. 1975

P.P.E.I. y T.P.E.I. (Patient -Therapist- Prognostic Expectancy Inventory).

Autoaplicado. 15 items cada uno.

No detallado.

El de pacientes serían expectativas de mejoría. El de terapeutas predicciones académicas.

LAZARE y cols. 1975

Simples preguntas abiertas.

Pensadas para elicitar el deseo o esperanza en la demanda.

LAZARE y col. 1977

P.R.F. (Patient request Form)

Autoaplicado. 84 items. 14 categorías de demanda. Modificado de otro anterior con 15 categorías y 75 items.

3 factores principales:

Afectivo-dependiente, Entendimiento cognitivo e Intervención activa

SHAPIRO 1981

6 preguntas.

Medición de credibilidad de un tratamiento y expectativas de utilidad que genera.

GOOD y cols. 1983

P.C.P.R.S. (Primary Care Patient Request Scale)

Autoaplicado. 50 preguntas. Puntuación de 0 (menor) a 100 (mayor deseo de recibir servicios).

5 factores de demanda: psicosocial, médica, apoyo, exploración y ventilación.

McCARTHY y cols. 1986.

10 tareas cotidianas.

Motivación y expectativas de competencia personal en tareas cotidianas.

SANCHEZ SLOCUM 1987

(Group Therapy Survey)

Autoaplicado. 25 items.

Actitudes y expectativas ante la psicoterapia de grupo.

McEVOY y cols. 1989

I.T.A.Q. (Insight and Treatment Attitudes Questionnaire)

11 preguntas abiertas.

Incluye actitudes al tratamiento y alguna expectativa pre y post hospitalización.

ARCE y col. 1989

Cuestionario de expectativas de los familiares.

Listado de 29 posibles expectativas. Para familiares.

Mezclado con deseos y esperanzas ante el ingreso psiquiátrico. 3 factores: tratamiento intensivo, información/apoyo y rehabilitación.

VERHOEF y cols. 1990

3 preguntas.

Mide escepticismo (no-expectativas) frente a medicina convencional.

LEHTINEN y cols. 1990

Preguntas directas acerca de la necesidad percibida en relación con síntomas presentes.

Necesidad autopercibida y clínica, necesidad de tratamiento.

GREGOIRE 1990

Entrevista estandarizada y preguntas incompletas. No detallado.

Expectativas frente a hospitalización y resultados.

SPINHOVEN y cols. 1991

Reducción a 14 items del PRF de Lazare (1977). No detallado.

3 Factores:

Demandas psicológicas, médicas y externas.

MARTINEZ AZUMENDI y cols. 1993

Autoaplicado. Expectativas realistas en el momento de la demanda.

100 preguntas

+ 1 abierta.

9 preguntas únicas y 7 subescalas con diferentes factores.

ORTIZ y cols. 1995

Autoaplicado. 20 preguntas. Mosdificado de Salcedo (1990).

Actitudes ante enfermedad mental, tratamiento y profesionales. Varios de los items recogerían expectativas propiamente.

KRAVITZ y cols. 1996

Entrevista abierta de tipo cualitativo

Expectativas frustradas y omisiones de cuidados en Atención Primaria.

DIAPOSITIVA 2. Algunas escalas, cuestionarios o entrevistas diseñadas para la recogida de expectativas o deseos en el momento de la demanda.

 

Además de los trabajos anteriores, merece la pena reseñar el proyecto CUES sobre "Expectativas hacia los Servicios de Usuarios y Cuidadores" (OSCA Project). Subvencionado por el Departamento de Salud Británico como parte de sus proyectos sobre "Resultados de los Cuidados Sociales en Adultos", es desarrollado por el Real Colegio de Psiquiatras y National Schizophrenia Fellowship entre otros grupos. Siendo en rigor una "medida de resultados", como punto de partida busca conocer que aspectos son los mas importantes para usuarios de servicios de salud mental, entre otros, y sus cuidadores. Su objetivo sería favorecer la comunicación y negociación entre usuarios y profesionales, así como ayudar en la planificación y desarrollo de servicios según las necesidades observadas o no cubiertas. Iniciado a mediados de 1997, tenía proyectado presentar los primeros resultados en la WWW a finales de 1999, aunque lo ambicioso del proyecto parece lo está retrasando.

 

Descripción del estudio.

Por nuestra parte y en el contexto de un proyecto de investigación-evaluación más amplio en un Centro de Salud Mental, pareció oportuno incluir el estudio de las expectativas que traían los pacientes a la hora de solicitar una consulta. Para ello, construimos y validamos un extenso cuestionario autoaplicado. Esta herramienta pretende ayudar a conocer las expectativas concretas de los pacientes ante un amplio abanico de aspectos relativos a la demanda. Consta de 100 preguntas, agrupadas en 16 apartados, más una pregunta final abierta. De estos apartados, 9 son de pregunta única y 7 compuestos de varias preguntas (subescalas) con diferentes factores, tal y como se presenta en la Diapositiva 3.

 

 

9 apartados con 1 sola pregunta:

----- Elección única:

A.- Iniciativa de consulta. (no es una expectativa).

B.- Influencia en decisión de consultar. (no es expectativa).

C.- Expectativa de grado de solución.

D.- Expectativa de grado de ayuda del tratamiento.

F.- Atribución de responsabilidad a médico y paciente.

L.- Expectativa de tiempo necesario para la resolución.

M.- Expectativa de frecuencia de consulta.

N.- Expectativa de tipo de profesional.

----- Elección múltiple:

O.- Expectativa de modo de concertación de cita.

7 apartados (subescalas) compuestos de varias preguntas:

C.- (12 items) Expectativas de recursos y servicios.

Factor I: Sociolaboral y económico.

Factor II: Apoyo informativo.

Factor III: Abordaje específico.

G.- (12 items) Expectativas de exploraciones psicobiológicas.

Factor I: Diagnóstico biológico.

Factor II: Entrevista psicológica.

Factor III: Exploraciones específicas.

H.- (21 items) Expectativas de objetivos alcanzables.

Factor I: Solución de síntomas.

Factor II: Cumplir presiones externas.

Factor III: Crecimiento personal.

Factor IV: Autocontrol.

I.- (14 items) Expectativas de técnicas de ayuda.

Factor I: Intervenciones invasivas y medicación.

Factor II: Tratamientos alternativos.

Factor III: Tratamientos no individuales.

Factor IV: Tratamientos individuales.

J.- (11 items) Expectativas de información.

Factor I: Alcance del problema.

Factor II: Características del problema.

K.- (15 items) Expectativas de relación con el profesional.

Factor I: Calidez y confianza.

Factor II: Profesionalidad.

Factor III: Respeto de intimidad.

Factor IV: "Me den lo que quiero".

Factor V: "No fumen".

P.- (6 items) Expectativas de interconsulta.

Factor I: Con profesionales de salud mental.

Factor II: Con médicos de fuera.

Pregunta final abierta.

DIAPOSITIVA 3. COMPOSICION DE LA ESCALA DE EXPECTATIVAS.

 

El trabajo se realizó en el C.S.M. Uribe Costa - Adultos (Vizcaya), dependiente de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud, que atendía aproximadamente a unos 127.000 habitantes distribuidos en 9 municipios con características diferenciadas, abarcando desde núcleos residenciales y de servicios con una población de nivel económico y cultural relativamente elevado, hasta focos de asentamiento reciente de parejas jóvenes en busca de su primera vivienda alejada de la densa periferia de Bilbao, junto a una cierta proporción rural. En general puede considerarse como un entorno menos degradado, mejor calidad de vida y menor tasa de paro (17 %) en el momento del estudio que la media de Bizkaia (20.6 %) o la Comunidad Autónoma (19.2 %).

Durante 18 meses, se incluyeron todas aquellas personas que consultaron por primera vez en el C.S.M. con un problema primario de salud mental general, excluyendo de esta forma aquellos pacientes que pasaron a ser atendidos por el Servicio de Toxicomanías (150 en el período a estudio) y aquellos otros que por motivos "administrativos" tales como demandas de un familiar, desplazamientos, interconsultas, etc. no irían a ser seguidos por el C.S.M. (34 en ese período). Se mantuvieron 4 casos que a pesar de tener el domicilio fuera del área de Uribe Costa se consideró que por diversas razones iban a ser atendidos en el C.S.M. Igualmente se excluyeron todas las demandas que ya hubieran consultado con anterioridad (redemandas), aunque fuera por procesos diferentes, como forma de evitar que sus expectativas vinieran mediatizadas por su experiencia previa con el Servicio. De esta forma la población global objeto de estudio la constituyen 749 casos y cuyas características fueron descritas en otro lugar (Martínez Azumendi y cols. 1997a, b).

Se diseñó un estudio de tipo prospectivo para su evaluación y seguimiento, estudiando a cada primera consulta en el momento de realizarla y al cabo de 6 y 12 meses de ella, siguiera o no en contacto con el C.S.M.. En cada uno de estos momentos se pidió a cada paciente que rellenara una batería de cuestionarios autoaplicados, con la ayuda ocasional de una psicóloga para solventar cualquier tipo de dudas que pudieran generarse. Esta persona se ocupó además de recoger la información sociodemográfica básica, así como algunos datos en relación la composición del domicilio y papel que ocupaba el paciente en él.

En el caso de los abandonos o negativa a responder al seguimiento, se diseñó una estrategia de envío por correo de los cuestionarios. Si tampoco se respondía a este envío, se intentaba contactar telefónicamente con la persona pidiéndole que contestara a unas preguntas básicas en torno a su estado actual, satisfacción con el servicio y posibles motivos de abandono.

Los cuestionarios utilizados en cada una de las tres evaluaciones efectuadas a cada paciente fueron el SCL-90-R para la medición de dimensiones psicopatológicas y la valoración de sus cambios tras el tratamiento (Derogatis y cols. 1973; De las Cuevas y cols. 1991). El S.A.S.-S.R. (Weissman y cols. 1976, 1978) para la valoración del ajuste social. Las subescalas de Autoestima y Apoyo Social Percibido del Cuestionario de Calidad de Vida (Ruiz y col. 1995). El Listado de Experiencias Amenazantes (L.E.A.) (Brugha y cols. 1985, 1990). Por último, se interrogó por las expectativas que traían en el momento de pedir consulta con el cuestionario antes descrito y a los 6 y 12 meses por el grado de satisfacción con el servicio mediante el CSQ-8 (Larsen y cols, 1979; Roberts y col. 1983), así como la valoración subjetiva del grado de ayuda de las varias intervenciones posibles recibidas y el grado de cumplimiento de las expectativas previas mediante un cuestionario diseñado específicamente con este fin.

Coincidiendo con cada una de las evaluaciones, se pidió a cada médico responsable del caso que rellenara una breve hoja con algunos datos clínicos tales como diagnóstico CIE-9, evaluación global con la escala GAS (Endicott y cols. 1976) y la impresión clínica global con la escala ICG (Guy, 1976). Previamente al inicio del estudio, se realizaron varias sesiones de estandarización diagnóstica y valoración entre los médicos sobre 25 casos clínicos diferentes (Spitzer y cols. 1990), contando asimismo con un manual orientativo diseñado al efecto para facilitar sus valoraciones. Todo ello buscando la mayor uniformidad de criterios y poder de comparación entre las valoraciones individuales.

En el análisis de la información recogida, para presentar las posibles diferencias existentes entre los casos según diversas agrupaciones, utilizaremos estadísticos descriptivos básicos, mostrando igualmente el grado de significación estadística de las posibles diferencias. Para ello hemos utilizado la prueba del Chi2 con corrección de Yates donde resultara pertinente y el t-test para muestras independientes.

No será necesario recordar el riesgo de extrapolar directamente los resultados encontrados con la realidad de la totalidad de los pacientes que consultan con el C.S.M. y aún más con otros servicios de salud mental diferentes al estudiado. Si bien una tasa de respuestas de entre el 80 al 85 % según los cuestionarios es relativamente alta, encontramos diferencias significativas entre los que responden y los que no lo hacen. Estos últimos parecen corresponderse con personas de más edad, menor red social inmediata, menor nivel educativo y tasa de actividad. Muchos de ellos son personas que no pasan al tratamiento por diferentes motivos. Además podrían ser pacientes valorados como pacientes más graves y mayor proporción de diagnósticos orgánicos y psicóticos. Por este motivo, tal y como sucede en muchos estudios de corte comunitario, algunos de los resultados descritos a continuación pudieran no ser representativas de algún grupo particular.

 

 

Expectativas en el momento de la primera consulta. 

Para evitar abrumar con datos numéricos, los resultados generales encontrados en relación con las expectativas, tal y como respondieron 640 pacientes al cuestionario en el momento de la demanda, se presentan de forma resumida y como retrato robot caricaturizado en la diapositiva 4.  

 

ENCUADRE DE PRESENTACION

¿Quién soy?. Acertarán si piensan en una persona de edad media, casada, con estudios primarios o medios, sin trabajo retribuido y probablemente mujer.

Vengo a consultar muy influido por otros, sobre todo por el médico de cabecera. Mi problema, que será etiquetado como neurótico o trastorno adaptativo, con gran número de sucesos vitales graves, considero que tendrá solución, total o casi, en 1 a 6 meses.

Para ello, me ayudará mucho el tratamiento que es responsabilidad mutua del médico y del paciente o del propio paciente.

Espero preferentemente un psiquiatra, un psicólogo o el trabajo en equipo. Me recibirán semanal o quincenalmente, con cita previa, aunque no creo que lo hagan en mi domicilio.

 

EXPECTATIVAS DETERMINANTES

Espero un buen profesional, cálido, confiable y que me explique las cosas de manera que pueda entenderlas.

Conocerá la mejor forma de enfrentar el problema y para ello me hará preguntas en torno a diferentes áreas de mi vida, pudiendo utilizar diversos test. También espero que me devuelva información oral y escrita.

Conseguiré autocontrol y solución a mis síntomas a través de consejos y tratamientos individuales, que podrán ayudarme sin tomar medicación, en la que confío algo menos que en los tratamientos alternativos como las plantas y el yoga, pero algo más que en los tratamientos individuales.

Viniendo presionado desde fuera, espero que se respete la intimidad en la búsqueda de mi crecimiento personal, aceptando la interconsulta con el médico de cabecera y otros profesionales de salud mental.

 

EXPECTATIVAS LIMITADAS

No piensen que espero que me den todo lo que quiero.

Tampoco supongan que espero análisis de sangre u orina, ni exploraciones como radiografías o electroencefalogramas.

No tengo ninguna confianza en cosas como la hipnosis, los medicamentos en experimentación, la cirugía, ni, sobre todo, el ingreso psiquiátrico.

Y aunque no lo crean, tampoco pido ayuda social, laboral o económica.

No espero que me traten de Vd. y es muy posible que no fumen.

DIAPOSITIVA 4. RETRATO ROBOT DE LA DEMANDA

 

Los datos relativos a la decisión de consultar parecen confirmar la importancia del trabajo preventivo a desarrollar junto a los médicos de Atención Primaria, aunque sigue sin despejarnos algunas dudas en torno a aquellas situaciones que podrían beneficiarse de un acceso más directo a los servicios de salud mental y que sólo acceden a ellos tras una serie de requisitos burocráticos o administrativos que ocasionalmente pudieran dilatar o impedir la intervención en crisis. En este sentido, cabría preguntarse si "las rutas asistenciales" observadas en diversos estudios se corresponden a movimientos o tendencias "naturales" de la población y el sistema, o más bien no son más que el resultado "artificial" de políticas asistenciales determinadas. Aspecto éste que escasamente se tiene en consideración a la hora de la comparación de datos entre diferentes regiones.

En general, parece existir una postura bastante optimista y confiada en cuanto a la resolución de los problemas y el tiempo necesario para ello, así como hacia el grado de ayuda a recibir del servicio. Todo ello situando de entrada al paciente en una buena disposición hacia la mejoría, al menos desde algunos de los aspectos que entendemos forman parte del efecto placebo. Sin embargo, esta aparente predisposición positiva bien pronto puede verse frustrada al comprobar en muchas ocasiones que la frecuencia de contacto dista mucho de la presupuestada al inicio. Aún así, y sobre todo en los hombres, hay un mayor número de personas que no consideran necesaria un gran número de consultas. Las altas expectativas de abordajes psicologizantes y muy bajas en relación con servicios de tipo social, laboral o económico, pudieran ser reflejo de la relativamente instruida y acomodada población atendida. Sin embargo, este tipo de expectativas de "escucha" ya fueron encontradas hace años en poblaciones menos favorecidas, llegando incluso a asombrar a algunos de sus autores que muestran su sorpresa al constatar mediante un cuestionario que la gente quiera resolver sus problemas hablando, aceptando de forma limitada la medicación. Para ellos, la explicación sería la creciente difusión de las técnicas psicoterapéuticas a través de los florecientes medios de comunicación (a principios de los años 60), sin dar la posibilidad de que el paciente sufriente pueda intuir qué es lo que más le va a ayudar (Uhlenhuth y col. 1968; Lazare y cols, 1975; Spinhoven y cols. 1991).

Casi la mitad de los casos consideran al psiquiatra como el profesional más indicado para que les atienda, mientras que para una tercera parte lo es el psicólogo. En cualquier caso cabe preguntarse el grado de discriminación (Hidalgo y col. 1992) que hace la población entre estos profesionales. Por este motivo, al preguntar por la responsabilidad del tratamiento preferimos hacerlo en referencia genérica al médico, encontrando que casi dos tercios dividen a partes iguales esta responsabilidad entre médico y paciente, seguidos de aquellos que la sitúan en mayor medida en el paciente. Todo ello sugerente de una postura no pasiva de búsqueda de soluciones totales o mágicas, sino de cierta disposición a la colaboración activa con el tratamiento.

Si tenemos en cuenta lo que hemos llamado "expectativas determinantes", es decir aquellas en que más del 50% de los pacientes parecen mostrarse de acuerdo, no deja de resultar interesante que la gran mayoría coincide en esperar un buen profesional, cálido, confiable y que sepa explicar sus puntos de vista de forma inteligible, incluso en cierto ambiente informal de tuteo. Es decir, una expectativa de tipo relacional y no específicamente técnica o intervencionista. Le siguen en porcentaje de "acuerdos" las expectativas de exploración del problema bien sea a través de preguntas o de test, así como la devolución de información oral y escrita. La resolución de los síntomas y el autocontrol son las que siguen después en orden de "acuerdo", para lo que se confía recibir consejos y tratamientos de tipo individual que podrían ayudar sin necesidad de medicación. En relación con esta última, existe un 47% que no parece confiar en ella. Este dato resulta del máximo interés al considerar que una gran parte de la práctica asistencial se fundamenta en la psicofarmacología, pudiendo justificar altas tasas de abandonos o mala adhesión al tratamiento si los pacientes no son informados suficientemente y convencidos de su utilidad en los casos que así esté indicado. A pesar de valorarse la intimidad personal, cierta mayoría tiene la expectativa de posibles interconsultas con Atención Primaria y otros profesionales de salud mental. En relación con el tabaco, la mayoría tiene la expectativa de que no se fume en su presencia.

Por otra parte, existen otra serie de "expectativas limitadas" que no alcanzan un grado de acuerdo para al menos la mitad de los pacientes. Por ejemplo, los pacientes no tienen la expectativa de recibir todo lo que ellos quisieran ni muestran su confianza en tratamientos alternativos como las plantas o el yoga. Existen otros tratamientos tales como hipnosis, los medicamentos en experimentación o la cirugía que como era de esperar no despiertan grandes expectativas en los pacientes. En este sentido parece oportuno señalar que incluso tratamientos tan específicos en salud mental como son los grupales, familiares o de pareja despiertan menos expectativas incluso que la medicación. No tener esto en cuenta, bien puede ser motivo de malas indicaciones o abandonos y cuando menos dificultades que podrían haberse disminuido con cierta preparación previa al paciente (Jones, 1982).

 

Diferencias en las expectativas de los pacientes, según confíen o no en un tipo de tratamiento determinado. 

Interesados en el mejor conocimiento de posibles aspectos asociados con la preferencia sobre un determinado tipo de tratamiento, dividimos y comparamos la población estudiada según confiara o no en la medicación, haciendo el mismo ejercicio posteriormente con los que confiaban con los tratamientos grupales y los abordajes familiares y los que no lo hacían. Se eligieron estos tres tipos de tratamiento, tanto por sus particulares características presumiblemente diferenciadoras, como por el poco poder discriminante que tendrían otros tipos de tratamiento estudiados (por ejemplo, el tratamiento individual genera altas expectativas en más del 90 %, la hipnosis en un 15 % y el ingreso psiquiátrico en menos del 4 %). Algunas diferencias se presentan resumidas en la diapositiva 5.

 

 

Características Sociodemográficas y clínicas

Parecería que la preferencia sobre alguno de estos tratamientos está en relación con la edad, y en concreto una mayor edad con la medicación, estando otras muchas de las variables asociadas significativamente con estos tratamientos también influidas por la edad (est. civil, forma de convivencia, nivel educativo, ttos. previos, etc.). No deja de ser sugerente la asociación encontrada entre la convivencia en un nucleo de más de 4 personas con las preferencias grupales y familiares.

No parecen existir grandes diferencias en sucesos vitales entre los grupos, con un mayor número de dificultades económicas entre los que esperan que el abordaje familiar les ayudará.

Los que más esperan de la medicación refieren un menor grado de sintomatología y mejor ajuste social que los que esperan menos, a pesar de ser valorados como más graves, con una mayor proporción de diagnósticos de psicosis y menor de trastornos de personalidad. Además tienen una menor proporción de casos que quedan como orientación o información, abandonos y altas voluntarias. Los que esperan más de los tratamientos grupales y familiares no parecen presentar grandes diferencias clínicas con los que esperan menos, existiendo una mayor proporción de casos que no pasan a tratamiento entre los que confían en los grupos.

Motivación y expectativas básicas

Los que confían en el grupo acuden más al servicio por iniciativa propia y con mayor expectativa de ayuda, que suponen será mejor recibida desde enfermero y psicólogo y menos del psiquiatra. Los que confían en la medicación vienen más por iniciativa de otra persona (hospital o médico), con mayor expectativa de ayuda de la que no se sienten parte muy responsable y que fundamentalmente vendría desde el psiquiatra y menos del psicólogo y enfermero. Los que confían en abordajes familiares son influidos por su familia a la hora de consultar, poniendo una mayor responsabilidad del tratamiento en el médico y no confiando ser ayudados por psiquiatras y psicólogos y si enfermeros.

Expectativas de recursos y servicios (12 items)

Tanto los que confían en grupos como en abordajes familiares tienen mayores expectativas sobre posibles recursos o servicios a recibir, no siendo así para los que confían en la medicación.

Expectativas de información (11 items)

Con alguna diferencia, son relativamente similares entre todos los grupos, esperando más información aquellas personas que confían en cualquiera de los tres tratamientos.

Expectativas de exploraciones psicobiológicas (12 items)

Los tres grupos que confían en cualquiera de los tratamientos, tienen mayores expectativas en este campo, con excepción de los que confían en la medicación que tienen menor confianza en técnicas de tipo psicológico.

Expectativas de interconsulta (6 items)

Los que confían en tratamientos grupales y familiares esperarían mayor probabilidad de interconsulta con diferentes profesionales de salud mental que los que no confían en estos abordajes. Los que confían en medicación esperarían más interconsulta con otros médicos de fuera del Centro que los que no confían en la medicación.

Expectativas de objetivos alcanzables (21 items)

Estas son más altas (¿incluso irreales o extravagantes?) entre aquellos que confían en grupos o abordajes familiares.

Expectativas de técnicas de ayuda (14 items)

Son también mayores para cualquiera de las técnicas propuestas entre los que confían en el grupo o abordajes familiares, a diferencia de los que confían en la medicación.

Expectativas de relación con el profesional (15 items)

Parece que las personas que confían en la medicación tienden a esperar más del profesional que los que no lo hacen. Los primeros tenderían además a una relación más formal, relación que en el caso de los que confían en los tratamientos grupales y familiares esperarían fuera más informal.

DIAPOSITIVA 5. DIFERENCIAS EN EXPECTATIVAS SEGÚN SE CONFIE O NO EN TRES DIFERENTES TIPOS DE TRATAMIENTOS

 

Diferencias entre las expectativas de los pacientes y las presupuestadas por los profesionales. 

El concepto de "negociación" en el momento de la demanda, adquiere su mayor importancia al considerar posibles desacuerdos entre pacientes y clínicos nacidos de expectativas, actitudes y creencias personales de estos últimos.

Una vez próxima la finalización del proyecto, se pidió a la plantilla del Centro que respondiera al mismo cuestionario de expectativas, intentando reflejar las respuestas que darían la media de los pacientes. Una vez obtenidas todas las respuestas estas se agruparon en "acuerdo"/"desacuerdo" y se procedió a su comparación estadística entre pacientes/profesionales.

En general, existió una gran concordancia entre las expectativas de los pacientes y aquellas otras supuestas por los profesionales. Pero aunque numéricamente no sean muchas las diferencias, sus características pueden tener cierta relevancia a la hora de mediatizar el primer momento de la relación asistencial.

Parece que los profesionales ven a los pacientes con un mayor número de expectativas que las que realmente ellos reflejan. En cuanto a la actitud general, encontramos que los profesionales consideran que los pacientes, tanto hombres como mujeres, son menos optimistas que lo que realmente refieren en cuanto al grado de solución de su problemática, así como con la cantidad de ayuda que van a recibir con el tratamiento. Ayuda que los profesionales consideran que va a ser calificada con una mayor responsabilidad por su parte, mientras que entre los pacientes existe una mayor proporción de personas que colocan esta responsabilidad en ellos mismos.

En relación con las expectativas de recursos y servicios, los profesionales consideran que los pacientes se acercan con mayores expectativas que las que realmente traen en relación con la tramitación de pensiones de enfermedad o de otro tipo, así como la búsqueda de residencia como asilos o pisos, aunque en este último caso las diferencias no alcanzan significación estadística en el caso de las mujeres.

De las expectativas de exploraciones psicobiológicas los profesionales creen que una mayor proporción de pacientes esperan radiografías de su cabeza, así como preguntas acerca de la niñez, aunque en este último caso sin alcanzarse significación estadística.

Los objetivos alcanzables son considerados de forma mas ambiciosa por los profesionales que lo que realmente consideran los propios pacientes. Así los profesionales consideran de forma significativa que los pacientes tienen una mayor expectativa de relacionarse mejor con los demás, cambiar a la gente que les rodea, que "les dejen en paz" y "arreglar su cabeza". El objetivo de sentirse mas seguro de si mismo es sólo significativo en el caso de los varones, mientras que cumplir lo que obligan las autoridades aparece con tendencia a la significación.

Las técnicas de ayuda aparecen sobrevaloradas por los profesionales en el caso de los medicamentos, a los que se atribuye un grado de ayuda mayor que el que los pacientes hacen realmente.

Las expectativas de información son infravaloradas en el caso del informe como conclusión final escrita, mientras se da mayor importancia a la información acerca de la existencia de otras personas con el mismo problema como forma de universalización del conflicto, aunque en este caso sin alcanzarse la significación estadística.

De la relación a establecer con el profesional se infravalora la importancia de tomar notas de lo que dice el paciente, así como cierta actitud de reserva y respeto hacia algunos aspectos de la vida del individuo que implicaría "no meterse donde no importa" y "no ser impertinente".

Sin alcanzar la significación estadística, los profesionales tienden a considerar que los pacientes tendrán mayores expectativas de que su caso sólo sea conocido por la persona que le atiende, de igual forma que tienden a considerar en mayor medida que el paciente esperará que se hable con su médico de cabecera o con el hospital en caso de ingresar, apareciendo en este caso las diferencias como significativas en el caso de las mujeres.

 

 

Diferencias en la respuesta asistencial al cabo de un año. 

En un intento de valorar la adecuación de la respuesta asistencial en dependencia de las expectativas referidas en el momento de la demanda, analizamos algunos indicadores asistenciales groseros para cada una de las demandas durante el año posterior a su primera consulta. Utilizaremos los mismos grupos de comparación que anteriormente, según confiaran o no en la medicación, confiaran o no en los tratamientos grupales o abordajes familiares. Algunas diferencias se presentan en la Diapositiva 6.

 

 

 

- Número de contactos (media de la muestra = 9)

- Días de contacto (media = 8.6)

- Días de permanencia en contacto (173.7)

- Profesionales que atienden

MEDICO (78.5 % de contactos)

PSICOLOGO ( 6. 3 %)

ENFERMERO ( 9.9 %)

ASIS. SOCIAL ( 4.4 %)

COTERAPIA ( 0.8 %)

- Consultas programadas (88.7 %)

- Urgencias ( 3.3 %)

- Inasistencias ( 8 %)

- Redemandas

- Tipo de actividad desarrollado

EVALUACION (26 %)

SEGUIMIENTO (40.1 %)

ENT. FAM.-PAR. (5.7 %)

PSIC. INDIVID. (7. 3 %)

PSIC. FAM.-PAR. (2.3 %)

GRUPO (4. 5 %)

INTERVENCION CRISIS (3.3 %)

CUIDADOS ENFERMERIA (1 %)

INTERCONSULTA (0.7 %)

TRABAJO COMUNITARIO (1 %)

INFORMES (2.5 %)

OTROS (5.6 %)

- Instauración tto. Farm. (76.4% de la muestra)

MEDICACION

MAS (.001)

MAS (.002)

MAS (.000)

 

MAS (.000)

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

MAS (.001)

MAS (.011)

N.S.

N.S.

 

N.S.

MAS (.000)

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

MAS (.004)

MAS (.000)

GRUPO

N.S.

N.S.

N.S.

 

N.S.

N.S.

N.S.

mas (.058)

N.S.

N.S.

N.S.

MAS (.039)

N.S.

 

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

MENOS (.037)

N.S.

N.S.

FAMILIA

N.S.

N.S.

N.S.

 

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

 

N.S

N.S.

MAS (.033)

Mas (.084)

MAS (.000)

N.S.

Menos (.090)

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

N.S.

DIAPOSITIVA 6. RESPUESTA ASISTENCIAL AL CABO DE 1 AÑO, SEGÚN SE TENGAN O NO EXPECTATIVAS POSITIVAS FRENTE A DIFERENTES TIPOS DE TRATAMIENTO .

Entre paréntesis el valor de P.

Observando estos datos, parecen existir algunas diferencias en la respuesta asistencial, recibiendo cuantitativamente una aparente mayor atención aquellos que confían en la medicación que los que no lo hacen. En relación con el tipo de tratamiento instaurado, los que confían en la medicación la reciben en mayor proporción que el resto, así como los que esperan abordajes familiares parecen recibirlos en mayor medida que los que no los esperan. Los que presentan expectativas grupales, sin embargo no reciben este abordaje en mayor cantidad que los que no las presentan, fallando por otra parte a un mayor número de visitas programadas. En cualquier caso, la proporción de actividades de predominio "psicológico" es relativamente pequeña, observándose en los últimos años, como en el resto de Vizcaya, una tendencia al aumento de contactos totales con disminución de los grupales.

 

 

Relación entre expectativas previas y satisfacción, grado de ayuda percibida y cumplimiento de las expectativas al año de la consulta. 

En algunos aspectos, parece existir cierta relación entre las expectativas previas y los niveles de satisfacción, ayuda percibida y cumplimiento de esas expectativas al año de la primera consulta. En la Diapositiva 7, observamos como aquellas personas que se acercaron al servicio con expectativas más "psicológicas" refieren menores niveles de satisfacción general. Mientras que las que lo hacían mas acordes a un modelo biológico, refieren un mayor nivel de cumplimiento de esas expectativas. 

 

 

ALTA SATISF.

GENERAL

GRADO

AYUDA

CUMPLIM. EXPECT.

MEDIA DE ESCALA EXPECTATIVAS

n.s.

n.s.

(­ c.e. P = 0.07)

MEDIA DE EXPECTATIVAS CON "ACUERDO"

n.s.

(­ ayu. P=0.05)

­ c.e. P < 0.01

PROPORCION DE "ACUERDOS"

n.s.

(­ ayu. P=0.08)

­ c.e. P < 0.05

 

 

 

 

(C) EXP. DE RECURSOS Y SERVICIOS (12 items)

 

 

 

F 1. Sociolaboral y económico

n.s.

(­ ayu. P = 0.06)

­ c.e. P < 0 .01

F.2. Apoyo informativo

n.s.

n.s.

n.s.

F.3. Abordaje específico

n.s.

n.s.

n.s.

(G) EXP. DE EXPLORAC. PSICOBIOLOGICAS (12 items)

 

 

 

F. 1. Diagnóstico biológico

n.s.

n.s.

­ c.e. P < 0.005

F.2. Entrevista psicológica

¯ sat. P < 0.005

n.s.

n.s.

F.3. Exploraciones específicas

n.s.

n.s.

n.s.

(H) EXP. DE OBJETIVOS ALCANZABLES (21 items)

 

 

 

F.1 Solución de síntomas

n.s.

n.s.

n.s.

F.2 Cumplir presiones externas

n.s.

(­ ayu. P = 0.08)

­ c.e. P < 0.05

F.3 Crecimiento personal

¯ sat. P < 0.05

n.s.

n.s.

F.4 Autocontrol

¯ sat. P < 0.05

n.s.

n.s.

(I) EXP DE TECNICAS DE AYUDA (14 items)

 

 

 

F.1 Intervenciones invasivas y medicación

n.s.

n.s.

­ c.e. P < 0.05

F.2 Tratamientos alternativos

(¯ sat. P = 0.07)

n.s.

n.s.

F.3 Tratamiento no individual

n.s.

n.s.

n.s.

F.4 Tratamiento individual

¯ sat. P < 0.01

n.s.

n.s.

(J) EXP. DE INFORMACION (11 items)

 

 

 

F.1 Alcance del problema

(­ sat. P = 0.07)

n.s.

n.s.

F.2 Carácterísticas del problema

n.s.

n.s.

n.s.

(K) EXP. RELACION CON EL PROFESIONAL (15 items)

 

 

 

F.1 Calidez y confianza

n.s.

n.s.

n.s.

F.2 Profesionalidad

n.s.

n.s.

n.s.

F.3 Respeto de intimidad

n.s.

n.s.

n.s.

F.4 "Me den lo que quiero"

n.s.

n.s.

n.s.

F.5 "No fumen"

n.s.

n.s.

(­ c.e. P = 0.05)

(P) EXP. DE INTERCONSULTA (6 items)

 

 

 

F.1 Profesionales de salud mental

n.s.

n.s.

n.s.

F.2 Médicos de fuera

n.s.

n.s.

n.s.

DIAPOSITIVA 7. Relacion entre expectativas previas y satisfaccion, grado de ayuda y cumplimiento de esas expectativas, al año de la 1ª consulta. ­ = a mayores expectativas, mayor valoración posterior ; ¯ = a mayores expectativas, menor valoración posterior. Entre paréntesis, tendencia a la significación. 

 

 

Relación entre cumplimiento de expectativas y algunas características de la demanda 

Si comparamos aquellas personas que, en los cuestionarios al cabo de un año, refieren un mayor cumplimiento de expectativas previas con las que refieren lo contrario, encontramos las diferencias expuestas en la diapositiva 8.

 

CUMPLIMIENTO DE EXPECTATIVAS

 

CARACTERISTICAS

SOCIODEMOGRAFICAS

 

SEXO

n.s.

EDAD

­ cump. exp. con mayor edad media (45 a. frente a 38) P < 0.001

EST. CIVIL

­ cump. Exp. en casados y viudos. ¯ cump. exp. en solteros. P < 0.001

FAMILIARES EN EL DOMICILIO

¯ cump. exp. Viviendo con padres. P < 0.001 ¯ cump. exp. viviendo con hermanos. P< 0.001

­ cump. exp. Viviendo con pareja. P < 0.005. = cump. exp. viviendo con hijos. n.s.

PAPEL DEL PACIENTE EN LA FAMILIA

¯ cump. exp. hijo ­ cump. exp. abuelo y pareja P < 0.001

NIVEL EDUCATIVO

­ cump. exp. elemental y primario ¯ cump. exp. resto P < 0.001

OCUPACION

n.s.

SITUACION LABORAL

¯ cump. Exp. estudiante ­ cump. exp. jubilado y ama de casa P < 0.001

Globalmente no hay diferencias entre trabajadores retribuidos y económicamente dependientes.

VIA DE DERIVACION

n.s.

TTO. PREVIO

n.s.

HOSPITAL.. PREVIA

n.s.

PASO A TTO.

¯ cump. exp. Los que quedan como orientación – información y abandonos. P < 0.05

CARACTERISTICAS

CLINICAS

 

IMPRESION CLINICA

GLOBAL

­ cump. exp. más gravedad, ¯ cump. exp. de gravedad media a normal (tendencia P = 0.08)

G.A.S.

­ cump. Exp. peor GAS (53) ¯ cump. exp. mejor GAS (55.9) P < 0.005

DIAGNOSTICO

­ cump. exp. p. Afectivas, esquiz. y paranoides. ¯ cump. exp. otros, t. person. y neurosis P < 0.05

N º SUC. VITALES

(6 MESES ANTES)

n.s.

SINTOMAS (SCL-90)

 

­ cump. exp. Con menor psicoticismo, P < 0.001; menor hipersensibilidad, P < 0.005;

menor depresión y paranoidismo P < 0.01;

menor sint. Adicionales, puntuación global y nº de sínt. positivos, P < 0.05; resto factores n.s.

AUTOESTIMA

­ sat. con más autoestima (P = 0.09)

APOYO SOCIAL

­ cump. exp. Con más ap. soc. P < 0.005

AJUSTE SOCIAL (SAS-SR)

 

­ cump. exp. con mejor funcionamiento en área global P < 0.005;

familia extensa, P < 0.01; grupo familiar P < 0.05. Resto áreas n.s.

DIAPOSITIVA 8. Comparacion, segun caracteristicas sociodemograficas y clinicas en el momento de la demanda, entre los que refieren un mayor cumplimiento de expectativas previas con los que refieren lo contrario. 

 

Relación entre cumplimiento de expectativas e intensidad de contacto con el Centro. 

Un mayor nivel de cumplimiento de expectativas parece asociarse con una mayor media de contactos al año de la demanda. Las personas que refieren el máximo nivel de cumplimiento tienen el doble de contactos anuales que los que refieren el mínimo y se corresponden a poco más de 6 contactos como media (diapositiva 9). La misma proporción de contactos de aquellos que no responden al cuestionario y que también se asocia con el mínimo nivel de satisfacción general con el servicio (diapositiva 10).

N

Media contactos

Responden

452

10,9

no responden

297

6,2

Grado Cumplimiento

Expectativas

1 (mínimo)

44

6,1

2

47

8,9

3 (medio)

118

11,8

4

124

11,2

5 (máximo)

119

12,2

1, 2 ó 3

209

9,9

< 0.05

4 ó 5

243

11,7

DIAPOSITIVA 9. CONTACTOS ASISTENCIALES MEDIOS SEGÚN GRADO DE CUMPLIMIENTO DE EXPECTATIVAS AL AÑO DE LA DEMANDA (Escala de 1 al 5).

 

N

Media contactos

Responden

451

11,0

no responden

289

6,0

Satisfacción general

1 (mínima)

25

6,6

2

66

10,3

3

203

11,2

4 (máxima)

166

11,5

P

1, 2 ó 3

91

9,3

< 0.05

4 ó 5

369

11,3

DIAPOSITIVA 10. CONTACTOS ASISTENCIALES MEDIOS SEGÚN GRADO DE SATISFACCION GENERAL AL AÑO DE LA DEMANDA (Escala de 1 al 4).

En cualquier caso, el simple aumento numérico en la cantidad de contactos no lleva aparejado un incremento correlativo en el nivel de cumplimiento de expectativas. Esto es así hasta los 10 a 15 contactos anuales, para estabilizarse a partir de estos números, tal y como se presenta en la diapositiva 11.

CUMPLIMIENTO EXPECTATIVAS

CONTACTOS

Responden y % del intervalo

media

1 a 3

65 (32,0)

2,6

4 a 6

88 (54,0)

3,3

7 a 9

88 (75,9)

3,6

10 a 12

68 (77,3)

4,0

13 a 15

56 (76,7)

3,9

16 a 18

31 (83,8)

3,7

19 a 21

16 (76,2)

3,2

> 21

40 (83,3)

3,9

Total

452 (60,3)

3,5

DIAPOSITIVA 11. NIVEL DE CUMPLIMIENTO DE EXPECTATIVAS POR NUMERO DE CONTACTOS ANUALES AGRUPADOS.

Al estudiar la situación en la que se encontraban los pacientes al año de la primera consulta, comprobamos que los que seguían en tratamiento refieren el mayor grado de cumplimiento de expectativas previas, seguidos por aquellos a los que se dio el alta o fueron derivados a Atención Primaria u otros servicios sanitarios. Los menores niveles se reflejan en aquellas personas que abandonan el tratamiento, que también presentan una tasa de respuestas menor (Diapositiva 12).

 

Fallecen (10)

Abandonan (237)

Altas y

a A.P. (260)

a serv. sanit. (20)

a serv. soc. y otros (16)

Siguen en tto. (206)

TOTAL (749)

Casos

0

97

159

6

4

186

452

% de respuestas

0

40,9

61,2

30,0

25,0

90,3

60,3

Cump. Exp. (Media)

0

2,87

3,55

3,5

2,5

3,81

3,5

DIAPOSITIVA 12. CUMPLIMIENTO DE EXPECTATIVAS AL AÑO, SEGÚN DISPOSICION DEL CASO.

 

 

Relación entre cumplimiento de expectativas y evolución sintomatológica.  

Como parece lógico presuponer, una de las expectativas básicas en el momento de la demanda sería la reducción de la sintomatología (Kravitz y cols. 1996). Con los datos recogidos podemos estudiar el tipo de asociación que se da entre los niveles referidos para el cumplimiento de expectativas y satisfacción general en aquellas personas que ven disminuida su sintomatología media y en aquellas que, por el contrario, parecen haber empeorado. Sin poder considerarse un instrumento diagnóstico, el SCL-90 presenta cierta utilidad como medida de cambio sintomatológico global, siendo el valor de cada uno de sus factores por separado algo más cuestionable. Conscientes de la quizás demasiada simplificación que vamos a hacer, entenderemos como mejoría aquellos casos que presenten un resultado positivo en la resta entre las medias sintomatológicas en el momento de la demanda y al cabo de un año, mientras que serán considerados igual o peor aquellos casos en que esta resta sea cero o menor de cero. Separando en dos grupos, según esta evolución, los 413 pacientes que completaron el SCL-90 en el momento de la demanda y al cabo de un año, encontramos que aquellos que a los 12 meses de la demanda presentan un menor número de síntomas (PST), menor índice sintomatológico global (GSI) o de distrés de síntomas positivos (PSDI), muestran un mayor grado de satisfacción y cumplimiento de expectativas que aquellos que están igual o peor que en el momento de la demanda según estos índices. Las diferencias alcanzan la mayor significatividad estadística en el caso del número de síntomas positivos referidos, no alcanzando la significación en el caso del índice de distrés de estos síntomas. Sin embargo, si tomamos cada uno de los factores por separado, sólo una mejoría en los factores depresión y ansiedad se asocian con mejores valoraciones finales por parte del paciente en cuanto a satisfacción general y cumplimiento de expectativas, indicando quizás la importancia del gran disconfort subjetivo que este tipo de sintomatología inespecífica conlleva (Diapositiva 13).

Indices-Factores SCL-90

%

Cump. Expect.

P

Satisf. general

P

 

 

 

 

 

 

GSI > 0

84

3,57

< 0.05

3,15

(=0.061)

GSI <= 0

16

3,22

 

2,94

 

 

 

 

 

 

 

PSDI > 0

82

3,52

n.s.

3,14

n.s.

PSDI <= 0

18

3,50

 

3,00

 

 

 

 

 

 

 

PST > 0

76

3,63

< 0.005

3,19

< 0.005

PST <= 0

24

3,17

 

2,88

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Somatización > 0

71

3,57

n.s.

3,16

(= 0.07)

Somatización<= 0

29

3,40

 

3,00

 

 

 

 

 

 

 

Obsesión-Compulsión > 0

73

3,55

n.s.

3,15

n.s.

Obsesión-Compulsión <= 0

27

3,43

 

3,03

 

 

 

 

 

 

 

Hipersensibilidad > 0

71

3,51

n.s.

3,12

n.s.

Hipersensibilidad <= 0

29

3,54

 

3,10

 

 

 

 

 

 

 

Depresión > 0

79

3,60

< 0.05

3,19

< 0.001

Depresión<= 0

21

3,20

 

2,84

 

 

 

 

 

 

 

Ansiedad > 0

83

3,61

< 0.005

3,17

< 0.005

Ansiedad <= 0

17

3,06

 

2,85

 

 

 

 

 

 

 

Hostilidad > 0

67

3,58

n.s.

3,13

n.s.

Hostilidad <= 0

33

3,39

 

3,08

 

 

 

 

 

 

 

Ansiedad fóbica > 0

67

3,60

(=0.06)

3,16

n.s.

Ansiedad fóbica <= 0

33

3,35

 

3,02

 

 

 

 

 

 

 

Ideación paranoide > 0

62

3,54

n.s.

3,12

n.s.

Ideación paranoide <= 0

38

3,48

 

3,11

 

 

 

 

 

 

 

Psicoticismo > 0

73

3,53

n.s.

3,12

n.s.

Psicoticismo <= 0

27

3,49

 

3,12

 

 

 

 

 

 

 

Factor adicional > 0

69

3,58

n.s.

3,16

(= 0.08)

Factor adicional <= 0

31

3,37

 

3,01

 

DIAPOSITIVA 13. CUMPLIMIENTO DE EXPECTATIVAS Y SATISFACCION AL AÑO, SEGÚN LA EVOLUCION SINTOMATOLOGICA CON EL SCL-90.

 

Conclusiones

De los resultados obtenidos podemos resumir que, en el momento de solicitar consulta en un Servicio de Salud Mental, las personas se acercan con unas expectativas definidas, esperando que puedan ser satisfechas por el Servicio. No todas ellas se presentan en la misma proporción, de igual forma que algunas pueden agruparse de forma diferenciada en función de otras variables sociodemográficas o clínicas.

Se han descrito tres supuestos de respuesta asistencial ante la demanda de los pacientes (Levinson y col. 1967): a) El modelo diagnóstico. Aquello que el demandante entienda acerca de su enfermedad o lo que personalmente quiera, resulta básicamente irrelevante. Lo que interesa es un diagnóstico que determine un tratamiento. b) El modelo de la adecuación. En él se seleccionan aquellos pacientes que reúnen las mejores características para aplicar determinado tratamiento en el que se ha especializado la clínica, generalmente la psicoterapia. c) El modelo de búsqueda de ayuda. Aquí, el punto de partida es el paciente y aquello que quiere y selecciona como de mayor ayuda, para posteriormente decidir si sigue o abandona tras conocer la oferta. Los dos primeros modelos se basarían en los propios deseos y necesidades de la clínica tratante, mientras que el tercero tendría en cuenta sólo los del paciente. El "Consenso Negociado", como un cuarto modelo, sería la estrategia pertinente para evitar el choque de intereses.

Este "Consenso" puede verse dificultado de partida por diferencias en los puntos de vista entre pacientes y profesionales, o simplemente verse imposibilitado por las propias características de la oferta asistencial (presión, dotación de personal, perfiles profesionales...).

Preguntando a los profesionales sobre las expectativas que presupuestaban de entrada en los pacientes encontramos algunas diferencias con las referidas por los propios pacientes, quedándonos algunas dudas acerca de como explicarlas. Por una parte podríamos alegar que simplemente es muy difícil hacer una generalización como la que hicimos y que cada profesional tuvo en su cabeza a un tipo determinado de paciente a la hora de responder. Otra explicación podría darse en la existencia de cierto grado de autodesvalorización por parte del servicio acerca de sus propias posibilidades, lo que le llevaría a proyectar un mayor pesimismo en los propios pacientes. De igual forma, y ante la dificultad de ofrecer abordajes más psicológicos, se pondría en los pacientes una mayor confianza en la medicación como forma de justificar estas intervenciones o la búsqueda de ayudas económicas en evitación de otras necesidades. En cualquier caso, no se trata de señalar estas divergencias para aconsejar su corrección automática en la suposición de que "el paciente siempre tiene razón", sino dirigir nuestra atención hacia ellas en la posibilidad de que puedan actuar como entorpecedoras en un primer momento de la relación asistencial. En este sentido, adquiere una máxima importancia cierto proceso de negociación mutua en torno a lo que se espera y lo que realmente puede o debe ofertarse.

Teniendo en cuenta algunas de las expectativas en el momento de la demanda, las diferencias encontradas en cuanto cantidad y tipo de contactos posteriores, así como instauración de tratamiento farmacológico, más "favorables" sobre todo para las personas que confiaban en la medicación, parecen apuntar hacia una mayor "adecuación" de estos a las características del Servicio, así como los que se acercan con expectativas más psicologizantes pudieran verlas frustradas en mayor medida con la consecuente insatisfacción posterior.

El cumplimiento de las expectativas al cabo de un año, tampoco parece ser similar para todos los entrevistados, pudiendo reconocerse algunos grupos con características sociodemográficas y clínicas particulares en mayor riesgo de verlos frustrados. También, tanto el cumplimiento de las expectativas previas como una mayor satisfacción final, parecen relacionadas con un cierto número de contactos asistenciales, mostrándose más insatisfechos aquellos con la menor cantidad de contactos, bien sea por abandonar, no ser atendidos con mayor frecuencia o derivados en los primeros momentos. Aquí merece la pena reseñar que los niveles de cumplimiento de expectativas y satisfacción observadas pudieran ser todavía menores, al considerar que son precisamente esos grupos los que menor tasa de respuesta presentan y que los que no lo hacen presentan unos mayores niveles de insatisfacción, tal y como pudimos constatar en el seguimiento telefónico de algunos de los casos que no aceptaron responder a los cuestionarios.

Por último, como podía ser previsible, un mayor nivel de cumplimiento de expectativas y satisfacción se da entre aquellas personas que ven disminuidas su sintomatología global, resultando interesante que, al considerar por separado las diferentes factores del SCL-90, sólo la "ansiedad" y "depresión" presentan diferencias estadísticamente significativas en este sentido.

Datos, todos estos, que no sólo nos pueden sensibilizar ante la importancia del punto de vista de los pacientes, sino interrogarnos ante el tipo de respuesta por parte de nuestros Servicios y su mayor o menor adecuación a las expectativas de la población, con el consiguiente riesgo de sentimientos de incomprensión o insatisfacción en caso de no ajustarse mínimamente entre si o al menos no dar la posibilidad de aclarar y "negociar" los puntos de vista diferenciales.

 

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Como citar esta comunicación:

Martínez Azumendi, O. Expectativas en primeras consultas de un Centro de Salud Mental. Importancia, descripción y relación con aspectos evolutivos y asistenciales. I Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero - 15 de Marzo 2000 [citado: *]; Conferencia 43-CI-D: [51 pantallas]. Disponible en:  http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa43/conferencias/43_ci_d.htm
* La fecha de la cita [citado...] será la del día que se haya visualizado este artículo.

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