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Resumen
El
estudio de las expectativas que los pacientes traen a las consultas
de Salud Mental nos ayudan al mejor conocimiento de las aspiraciones
y puntos de vista del usuario. Esto favorecerá el proceso de
"negociación" con el técnico, ayuda al reconocimiento
de necesidades autopercibidas y permite entender mejor el paso
desde la necesidad a la utilización de servicios. Además, las
expectativas pueden jugar un importante papel pronóstico de
los resultados obtenidos, por su relación con la adhesión al
tratamiento y los efectos de determinadas psicoterapias, así
como con la satisfacción expresada o aspectos tales como el
efecto placebo y credibilidad de los tratamientos.
Mediante un cuestionario
de expectativas propio, se estudian estas junto a otras variables
clínicas, sociales y asistenciales, en 749 primeras visitas
consecutivas a un C.S.M. con seguimiento a los 6 y 12 meses
de la primera consulta.
Los resultados
permiten describir una visión general del tipo de expectativas
mas frecuentes por parte de los pacientes, predominando los
aspectos interrelacionales de calidez con el profesional y de
abordajes individuales de orientación psicologizante. Algunas
de las expectativas no parecen coincidir de forma puntual con
las presupuestadas por el propio equipo tratante. Además se
presenta su asociación con otras variables sociodemográficas
y clínicas y las características diferenciales según diversos
agrupamientos. El seguimiento de los casos, permite ponerlas
en relación con otros aspectos asistenciales (abandonos, tipo
de tratamiento instaurado, frecuencia de contacto...) y evolutivos
(síntomas, satisfacción...).
Introducción
Ante cualquier
demanda asistencial hemos de considerar que las ideas y sentimientos
del demandante van a influenciar su participación en la transacción
y afectarán el resultado final. En ese momento, debemos tener
en cuenta al menos tres niveles de lectura, probablemente muy
solapados entre sí: a) El deseo, posiblemente con una
gran carga de mediatización inconsciente. b) La esperanza,
matizada por el momento afectivo en que se encuentre el individuo.
c) La expectativa, que sin verse totalmente libre de
los anteriores condicionantes, podríamos suponerla más cercana
a la realidad y estando muy influida tanto por la cultura compartida
y el nivel de divulgación de recursos existentes (expectativas
sociales), como por factores individuales tales como la motivación
o actitudes personales (Martínez Azumendi, 1995).
En el transcurso
de una consulta se podrían considerar tres aspectos diferenciados:
a) La queja, que siempre se elicita. b) El objetivo a conseguir
o sentir, que no siempre se explicita. c) La demanda concreta
de lo que se espera para conseguir estos objetivos y que a menudo
no llega a ser verbalizada. La no verbalización de esta demanda
dejaría en el paciente cierto sentimiento de frustración, presuponiendo
que la mayor satisfacción derivada de una primera entrevista
tendría más que ver con la propia verbalización de la demanda
que con el hecho de sentirse entendido (Lazare y cols, 1975).
La posible utilidad
del estudio de las expectativas se resume en la Diapositiva
1
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1) Conocimiento de
aspiraciones y puntos de vista del usuario en el momento
de la demanda.
1.1) Favorecerá el
proceso de negociación entre técnico y usuario
y la mejor adecuación de la respuesta a la demanda.
1.2) Ayudará al reconocimiento,
por parte del servicio, de necesidades autopercibidas
por el paciente.
1.3) Permitirá entender
mejor el paso desde la necesidad percibida a la
utilización de los servicios, así como posibles
diferencias entre diversas áreas de captación.
2) Estudio de las
expectativas como factor que puede influir en los
resultados obtenidos.
2.1) En relación
con la adhesión al tratamiento y cumplimiento
de indicaciones clínicas.
2.2) Como predictoras
de los efectos de determinada psicoterapia.
2.3) En relación
con los niveles de satisfacción expresada por
los usuarios.
2.4) En relación
con el alivio de síntomas (efecto placebo) y credibilidad
de los tratamientos.
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DIAPOSITIVA 1. UTILIDAD
DE LOS ESTUDIOS DE EXPECTATIVAS
Con estos fines
se han diseñado diferentes instrumentos, algunos de los cuáles
se recogen en la Diapositiva 2. En aquellos casos en
que se dice que el cuestionario no está detallado, el artículo
original da más o menos indicaciones orientativas acerca de
su contenido.
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BRADY y cols. 1960
Picture Attitude Test y Sentence
Completion Attitudes Test.
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El P.A.T. derivado de dos tarjetas del
T.A.T. El S.C.A.T. son 21 frases incompletas. No detallado.
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Pretende medir expectativas de mejoría.
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HEINE y col. 1960
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Cuestionario. No detallado.
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Expectativas de tipo de tratamiento y
grado de ayuda. Actitudes.
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FRIEDMAN 1963
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Cuestionario. No detallado.
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Expectativas de como se sentirá al cabo
de 6 meses y expectativas de mejoría.
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GOIN y cols. 1965
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Cuestionario. No detallado.
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Expectativas acerca del tratamiento a
recibir y su utilidad.
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LEVINSON y cols. 1967
A.P.R.C. (Authoritarian Patient
Role Conception)
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Autoaplicado. 30 Items, modificados de
bateria anterior. No detallado.
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No solo expectativas. 4 factores:
a) realismo en la idea prefijada
sobre la clínica b) modelo causal del problema
c) tratamiento esperado d)
autoiniciativa.
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BORKOVEC y col. 1972.
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5 preguntas.
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Medición de credibilidad de un tratamiento
y expectativas que genera.
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JOHNSON 1973
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Simple pregunta abierta.
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Elicitación de expectativas.
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CAINE y cols. 1973, 1976.
T.E.Q. (Treatment Expectancies
Questionnaire).
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No detallado. Parcialmente descrito en
PEARSON y col. 1990.
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Diferentes expectativas frente a tratamientos
conductuales y grupales.
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MARTIN y col. 1975
P.P.E.I. y T.P.E.I. (Patient
-Therapist- Prognostic Expectancy Inventory).
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Autoaplicado. 15 items cada uno.
No detallado.
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El de pacientes serían expectativas de
mejoría. El de terapeutas predicciones académicas.
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LAZARE y cols. 1975
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Simples preguntas abiertas.
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Pensadas para elicitar el deseo o esperanza
en la demanda.
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LAZARE y col. 1977
P.R.F. (Patient request Form)
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Autoaplicado. 84 items. 14 categorías
de demanda. Modificado de otro anterior con 15 categorías
y 75 items.
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3 factores principales:
Afectivo-dependiente, Entendimiento
cognitivo e Intervención activa
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SHAPIRO 1981
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6 preguntas.
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Medición de credibilidad de un tratamiento
y expectativas de utilidad que genera.
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GOOD y cols. 1983
P.C.P.R.S. (Primary Care
Patient Request Scale)
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Autoaplicado. 50 preguntas. Puntuación
de 0 (menor) a 100 (mayor deseo de recibir servicios).
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5 factores de demanda: psicosocial, médica,
apoyo, exploración y ventilación.
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McCARTHY y cols. 1986.
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10 tareas cotidianas.
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Motivación y expectativas de competencia
personal en tareas cotidianas.
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SANCHEZ SLOCUM 1987
(Group Therapy Survey)
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Autoaplicado. 25 items.
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Actitudes y expectativas ante la psicoterapia
de grupo.
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McEVOY y cols. 1989
I.T.A.Q. (Insight and Treatment
Attitudes Questionnaire)
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11 preguntas abiertas.
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Incluye actitudes al tratamiento y alguna
expectativa pre y post hospitalización.
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ARCE y col. 1989
Cuestionario de expectativas
de los familiares.
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Listado de 29 posibles expectativas. Para
familiares.
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Mezclado con deseos y esperanzas ante
el ingreso psiquiátrico. 3 factores: tratamiento intensivo,
información/apoyo y rehabilitación.
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VERHOEF y cols. 1990
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3 preguntas.
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Mide escepticismo (no-expectativas) frente
a medicina convencional.
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LEHTINEN y cols. 1990
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Preguntas directas acerca de la necesidad
percibida en relación con síntomas presentes.
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Necesidad autopercibida y clínica, necesidad
de tratamiento.
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GREGOIRE 1990
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Entrevista estandarizada y preguntas incompletas.
No detallado.
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Expectativas frente a hospitalización
y resultados.
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SPINHOVEN y cols. 1991
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Reducción a 14 items del PRF de Lazare
(1977). No detallado.
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3 Factores:
Demandas psicológicas, médicas
y externas.
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MARTINEZ AZUMENDI y cols. 1993
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Autoaplicado. Expectativas realistas en
el momento de la demanda.
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100 preguntas
+ 1 abierta.
9 preguntas únicas y 7 subescalas
con diferentes factores.
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ORTIZ y cols. 1995
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Autoaplicado. 20 preguntas. Mosdificado
de Salcedo (1990).
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Actitudes ante enfermedad mental, tratamiento
y profesionales. Varios de los items recogerían expectativas
propiamente.
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KRAVITZ y cols. 1996
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Entrevista abierta de tipo cualitativo
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Expectativas frustradas y omisiones de
cuidados en Atención Primaria.
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DIAPOSITIVA
2. Algunas escalas, cuestionarios o entrevistas
diseñadas para la recogida de expectativas o deseos en el momento
de la demanda.
Además de los trabajos anteriores, merece la pena reseñar el
proyecto CUES sobre "Expectativas hacia los Servicios de
Usuarios y Cuidadores" (OSCA Project). Subvencionado
por el Departamento de Salud Británico como parte de sus proyectos
sobre "Resultados de los Cuidados Sociales en Adultos",
es desarrollado por el Real Colegio de Psiquiatras y National
Schizophrenia Fellowship entre otros grupos. Siendo en rigor
una "medida de resultados", como punto de partida
busca conocer que aspectos son los mas importantes para usuarios
de servicios de salud mental, entre otros, y sus cuidadores.
Su objetivo sería favorecer la comunicación y negociación entre
usuarios y profesionales, así como ayudar en la planificación
y desarrollo de servicios según las necesidades observadas o
no cubiertas. Iniciado a mediados de 1997, tenía proyectado
presentar los primeros resultados en la WWW a finales de 1999,
aunque lo ambicioso del proyecto parece lo está retrasando.
Descripción del estudio.
Por nuestra parte
y en el contexto de un proyecto de investigación-evaluación
más amplio en un Centro de Salud Mental, pareció oportuno incluir
el estudio de las expectativas que traían los pacientes a la
hora de solicitar una consulta. Para ello, construimos y validamos
un extenso cuestionario autoaplicado. Esta herramienta pretende
ayudar a conocer las expectativas concretas de los pacientes
ante un amplio abanico de aspectos relativos a la demanda. Consta
de 100 preguntas, agrupadas en 16 apartados, más una pregunta
final abierta. De estos apartados, 9 son de pregunta única y
7 compuestos de varias preguntas (subescalas) con diferentes
factores, tal y como se presenta en la Diapositiva 3.
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9 apartados con 1 sola pregunta:
----- Elección única:
A.- Iniciativa de consulta.
(no es una expectativa).
B.- Influencia en decisión
de consultar. (no es expectativa).
C.- Expectativa de grado
de solución.
D.- Expectativa de grado
de ayuda del tratamiento.
F.- Atribución de responsabilidad
a médico y paciente.
L.- Expectativa de tiempo
necesario para la resolución.
M.- Expectativa de frecuencia
de consulta.
N.- Expectativa de tipo de
profesional.
----- Elección múltiple:
O.- Expectativa de modo de
concertación de cita.
7 apartados (subescalas)
compuestos de varias preguntas:
C.- (12 items) Expectativas
de recursos y servicios.
Factor I: Sociolaboral y
económico.
Factor II: Apoyo informativo.
Factor III: Abordaje específico.
G.- (12 items) Expectativas
de exploraciones psicobiológicas.
Factor I: Diagnóstico biológico.
Factor II: Entrevista psicológica.
Factor III: Exploraciones
específicas.
H.- (21 items) Expectativas
de objetivos alcanzables.
Factor I: Solución de síntomas.
Factor II: Cumplir presiones
externas.
Factor III: Crecimiento personal.
Factor IV: Autocontrol.
I.- (14 items) Expectativas
de técnicas de ayuda.
Factor I: Intervenciones
invasivas y medicación.
Factor II: Tratamientos alternativos.
Factor III: Tratamientos
no individuales.
Factor IV: Tratamientos individuales.
J.- (11 items) Expectativas
de información.
Factor I: Alcance del problema.
Factor II: Características
del problema.
K.- (15 items) Expectativas
de relación con el profesional.
Factor I: Calidez y confianza.
Factor II: Profesionalidad.
Factor III: Respeto de intimidad.
Factor IV: "Me den lo
que quiero".
Factor V: "No fumen".
P.- (6 items) Expectativas
de interconsulta.
Factor I: Con profesionales
de salud mental.
Factor II: Con médicos de
fuera.
Pregunta
final abierta.
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DIAPOSITIVA
3. COMPOSICION DE LA ESCALA DE EXPECTATIVAS.
El trabajo se realizó
en el C.S.M. Uribe Costa - Adultos (Vizcaya), dependiente de
Osakidetza-Servicio Vasco de Salud, que atendía aproximadamente
a unos 127.000 habitantes distribuidos en 9 municipios con características
diferenciadas, abarcando desde núcleos residenciales y de servicios
con una población de nivel económico y cultural relativamente
elevado, hasta focos de asentamiento reciente de parejas jóvenes
en busca de su primera vivienda alejada de la densa periferia
de Bilbao, junto a una cierta proporción rural. En general puede
considerarse como un entorno menos degradado, mejor calidad
de vida y menor tasa de paro (17 %) en el momento del estudio
que la media de Bizkaia (20.6 %) o la Comunidad Autónoma (19.2
%).
Durante 18 meses,
se incluyeron todas aquellas personas que consultaron por primera
vez en el C.S.M. con un problema primario de salud mental general,
excluyendo de esta forma aquellos pacientes que pasaron a ser
atendidos por el Servicio de Toxicomanías (150 en el período
a estudio) y aquellos otros que por motivos "administrativos"
tales como demandas de un familiar, desplazamientos, interconsultas,
etc. no irían a ser seguidos por el C.S.M. (34 en ese período).
Se mantuvieron 4 casos que a pesar de tener el domicilio fuera
del área de Uribe Costa se consideró que por diversas razones
iban a ser atendidos en el C.S.M. Igualmente se excluyeron todas
las demandas que ya hubieran consultado con anterioridad (redemandas),
aunque fuera por procesos diferentes, como forma de evitar que
sus expectativas vinieran mediatizadas por su experiencia previa
con el Servicio. De esta forma la población global objeto de
estudio la constituyen 749 casos y cuyas características fueron
descritas en otro lugar (Martínez Azumendi y cols. 1997a,
b).
Se diseñó un estudio
de tipo prospectivo para su evaluación y seguimiento, estudiando
a cada primera consulta en el momento de realizarla y al cabo
de 6 y 12 meses de ella, siguiera o no en contacto con el C.S.M..
En cada uno de estos momentos se pidió a cada paciente que rellenara
una batería de cuestionarios autoaplicados, con la ayuda ocasional
de una psicóloga para solventar cualquier tipo de dudas que
pudieran generarse. Esta persona se ocupó además de recoger
la información sociodemográfica básica, así como algunos datos
en relación la composición del domicilio y papel que ocupaba
el paciente en él.
En el caso de los
abandonos o negativa a responder al seguimiento, se diseñó una
estrategia de envío por correo de los cuestionarios. Si tampoco
se respondía a este envío, se intentaba contactar telefónicamente
con la persona pidiéndole que contestara a unas preguntas básicas
en torno a su estado actual, satisfacción con el servicio y
posibles motivos de abandono.
Los cuestionarios
utilizados en cada una de las tres evaluaciones efectuadas a
cada paciente fueron el SCL-90-R para la medición de dimensiones
psicopatológicas y la valoración de sus cambios tras el tratamiento
(Derogatis y cols. 1973; De las Cuevas y cols. 1991).
El S.A.S.-S.R. (Weissman y cols. 1976, 1978) para la
valoración del ajuste social. Las subescalas de Autoestima y
Apoyo Social Percibido del Cuestionario de Calidad de Vida (Ruiz
y col. 1995). El Listado de Experiencias Amenazantes (L.E.A.)
(Brugha y cols. 1985, 1990). Por último, se interrogó
por las expectativas que traían en el momento de pedir consulta
con el cuestionario antes descrito y a los 6 y 12 meses por
el grado de satisfacción con el servicio mediante el CSQ-8 (Larsen
y cols, 1979; Roberts y col. 1983), así como la valoración
subjetiva del grado de ayuda de las varias intervenciones posibles
recibidas y el grado de cumplimiento de las expectativas previas
mediante un cuestionario diseñado específicamente con este fin.
Coincidiendo con
cada una de las evaluaciones, se pidió a cada médico responsable
del caso que rellenara una breve hoja con algunos datos clínicos
tales como diagnóstico CIE-9, evaluación global con la escala
GAS (Endicott y cols. 1976) y la impresión clínica global
con la escala ICG (Guy, 1976). Previamente al inicio
del estudio, se realizaron varias sesiones de estandarización
diagnóstica y valoración entre los médicos sobre 25 casos clínicos
diferentes (Spitzer y cols. 1990), contando asimismo
con un manual orientativo diseñado al efecto para facilitar
sus valoraciones. Todo ello buscando la mayor uniformidad de
criterios y poder de comparación entre las valoraciones individuales.
En el análisis
de la información recogida, para presentar las posibles diferencias
existentes entre los casos según diversas agrupaciones, utilizaremos
estadísticos descriptivos básicos, mostrando igualmente el grado
de significación estadística de las posibles diferencias. Para
ello hemos utilizado la prueba del Chi2 con corrección de Yates
donde resultara pertinente y el t-test para muestras independientes.
No será necesario
recordar el riesgo de extrapolar directamente los resultados
encontrados con la realidad de la totalidad de los pacientes
que consultan con el C.S.M. y aún más con otros servicios de
salud mental diferentes al estudiado. Si bien una tasa de respuestas
de entre el 80 al 85 % según los cuestionarios es relativamente
alta, encontramos diferencias significativas entre los que responden
y los que no lo hacen. Estos últimos parecen corresponderse
con personas de más edad, menor red social inmediata, menor
nivel educativo y tasa de actividad. Muchos de ellos son personas
que no pasan al tratamiento por diferentes motivos. Además podrían
ser pacientes valorados como pacientes más graves y mayor proporción
de diagnósticos orgánicos y psicóticos. Por este motivo, tal
y como sucede en muchos estudios de corte comunitario, algunos
de los resultados descritos a continuación pudieran no ser representativas
de algún grupo particular.
Expectativas en el momento de la primera consulta.
Para evitar abrumar
con datos numéricos, los resultados generales encontrados en
relación con las expectativas, tal y como respondieron 640 pacientes
al cuestionario en el momento de la demanda, se presentan de
forma resumida y como retrato robot caricaturizado en la diapositiva
4.
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ENCUADRE
DE PRESENTACION
¿Quién soy?.
Acertarán si piensan en una persona de edad media, casada,
con estudios primarios o medios, sin trabajo retribuido
y probablemente mujer.
Vengo a consultar
muy influido por otros, sobre todo por el médico de cabecera.
Mi problema, que será etiquetado como neurótico o trastorno
adaptativo, con gran número de sucesos vitales graves,
considero que tendrá solución, total o casi, en 1 a 6
meses.
Para ello,
me ayudará mucho el tratamiento que es responsabilidad
mutua del médico y del paciente o del propio paciente.
Espero preferentemente
un psiquiatra, un psicólogo o el trabajo en equipo. Me
recibirán semanal o quincenalmente, con cita previa, aunque
no creo que lo hagan en mi domicilio.
EXPECTATIVAS
DETERMINANTES
Espero un
buen profesional, cálido, confiable y que me explique
las cosas de manera que pueda entenderlas.
Conocerá la
mejor forma de enfrentar el problema y para ello me hará
preguntas en torno a diferentes áreas de mi vida, pudiendo
utilizar diversos test. También espero que me devuelva
información oral y escrita.
Conseguiré
autocontrol y solución a mis síntomas a través de consejos
y tratamientos individuales, que podrán ayudarme sin tomar
medicación, en la que confío algo menos que en los tratamientos
alternativos como las plantas y el yoga, pero algo más
que en los tratamientos individuales.
Viniendo presionado
desde fuera, espero que se respete la intimidad en la
búsqueda de mi crecimiento personal, aceptando la interconsulta
con el médico de cabecera y otros profesionales de salud
mental.
EXPECTATIVAS
LIMITADAS
No piensen
que espero que me den todo lo que quiero.
Tampoco supongan
que espero análisis de sangre u orina, ni exploraciones
como radiografías o electroencefalogramas.
No tengo ninguna
confianza en cosas como la hipnosis, los medicamentos
en experimentación, la cirugía, ni, sobre todo, el ingreso
psiquiátrico.
Y aunque no
lo crean, tampoco pido ayuda social, laboral o económica.
No espero
que me traten de Vd. y es muy posible que no fumen.
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DIAPOSITIVA
4. RETRATO ROBOT DE LA DEMANDA
Los datos relativos
a la decisión de consultar parecen confirmar la importancia
del trabajo preventivo a desarrollar junto a los médicos de
Atención Primaria, aunque sigue sin despejarnos algunas dudas
en torno a aquellas situaciones que podrían beneficiarse de
un acceso más directo a los servicios de salud mental y que
sólo acceden a ellos tras una serie de requisitos burocráticos
o administrativos que ocasionalmente pudieran dilatar o impedir
la intervención en crisis. En este sentido, cabría preguntarse
si "las rutas asistenciales" observadas en diversos
estudios se corresponden a movimientos o tendencias "naturales"
de la población y el sistema, o más bien no son más que el resultado
"artificial" de políticas asistenciales determinadas.
Aspecto éste que escasamente se tiene en consideración a la
hora de la comparación de datos entre diferentes regiones.
En
general, parece existir una postura bastante optimista y confiada
en cuanto a la resolución de los problemas y el tiempo necesario
para ello, así como hacia el grado de ayuda a recibir del servicio.
Todo ello situando de entrada al paciente en una buena disposición
hacia la mejoría, al menos desde algunos de los aspectos que
entendemos forman parte del efecto placebo. Sin embargo, esta
aparente predisposición positiva bien pronto puede verse frustrada
al comprobar en muchas ocasiones que la frecuencia de contacto
dista mucho de la presupuestada al inicio. Aún así, y sobre
todo en los hombres, hay un mayor número de personas que no
consideran necesaria un gran número de consultas. Las altas
expectativas de abordajes psicologizantes y muy bajas en relación
con servicios de tipo social, laboral o económico, pudieran
ser reflejo de la relativamente instruida y acomodada población
atendida. Sin embargo, este tipo de expectativas de "escucha"
ya fueron encontradas hace años en poblaciones menos favorecidas,
llegando incluso a asombrar a algunos de sus autores que muestran
su sorpresa al constatar mediante un cuestionario que la gente
quiera resolver sus problemas hablando, aceptando de forma limitada
la medicación. Para ellos, la explicación sería la creciente
difusión de las técnicas psicoterapéuticas a través de los florecientes
medios de comunicación (a principios de los años 60), sin dar
la posibilidad de que el paciente sufriente pueda intuir qué
es lo que más le va a ayudar (Uhlenhuth y col. 1968;
Lazare y cols, 1975; Spinhoven y cols. 1991).
Casi la mitad de
los casos consideran al psiquiatra como el profesional más indicado
para que les atienda, mientras que para una tercera parte lo
es el psicólogo. En cualquier caso cabe preguntarse el grado
de discriminación (Hidalgo y col. 1992) que hace la población
entre estos profesionales. Por este motivo, al preguntar por
la responsabilidad del tratamiento preferimos hacerlo en referencia
genérica al médico, encontrando que casi dos tercios dividen
a partes iguales esta responsabilidad entre médico y paciente,
seguidos de aquellos que la sitúan en mayor medida en el paciente.
Todo ello sugerente de una postura no pasiva de búsqueda de
soluciones totales o mágicas, sino de cierta disposición a la
colaboración activa con el tratamiento.
Si tenemos en cuenta
lo que hemos llamado "expectativas determinantes",
es decir aquellas en que más del 50% de los pacientes parecen
mostrarse de acuerdo, no deja de resultar interesante que la
gran mayoría coincide en esperar un buen profesional, cálido,
confiable y que sepa explicar sus puntos de vista de forma inteligible,
incluso en cierto ambiente informal de tuteo. Es decir, una
expectativa de tipo relacional y no específicamente técnica
o intervencionista. Le siguen en porcentaje de "acuerdos"
las expectativas de exploración del problema bien sea a través
de preguntas o de test, así como la devolución de información
oral y escrita. La resolución de los síntomas y el autocontrol
son las que siguen después en orden de "acuerdo",
para lo que se confía recibir consejos y tratamientos de tipo
individual que podrían ayudar sin necesidad de medicación. En
relación con esta última, existe un 47% que no parece confiar
en ella. Este dato resulta del máximo interés al considerar
que una gran parte de la práctica asistencial se fundamenta
en la psicofarmacología, pudiendo justificar altas tasas de
abandonos o mala adhesión al tratamiento si los pacientes no
son informados suficientemente y convencidos de su utilidad
en los casos que así esté indicado. A pesar de valorarse la
intimidad personal, cierta mayoría tiene la expectativa de posibles
interconsultas con Atención Primaria y otros profesionales de
salud mental. En relación con el tabaco, la mayoría tiene la
expectativa de que no se fume en su presencia.
Por otra parte,
existen otra serie de "expectativas limitadas" que
no alcanzan un grado de acuerdo para al menos la mitad de los
pacientes. Por ejemplo, los pacientes no tienen la expectativa
de recibir todo lo que ellos quisieran ni muestran su confianza
en tratamientos alternativos como las plantas o el yoga. Existen
otros tratamientos tales como hipnosis, los medicamentos en
experimentación o la cirugía que como era de esperar no despiertan
grandes expectativas en los pacientes. En este sentido parece
oportuno señalar que incluso tratamientos tan específicos en
salud mental como son los grupales, familiares o de pareja despiertan
menos expectativas incluso que la medicación. No tener esto
en cuenta, bien puede ser motivo de malas indicaciones o abandonos
y cuando menos dificultades que podrían haberse disminuido con
cierta preparación previa al paciente (Jones, 1982).
Diferencias en las expectativas de los pacientes,
según confíen o no en un tipo de tratamiento determinado.
Interesados en
el mejor conocimiento de posibles aspectos asociados con la
preferencia sobre un determinado tipo de tratamiento, dividimos
y comparamos la población estudiada según confiara o no en la
medicación, haciendo el mismo ejercicio posteriormente con los
que confiaban con los tratamientos grupales y los abordajes
familiares y los que no lo hacían. Se eligieron estos tres tipos
de tratamiento, tanto por sus particulares características presumiblemente
diferenciadoras, como por el poco poder discriminante que tendrían
otros tipos de tratamiento estudiados (por ejemplo, el tratamiento
individual genera altas expectativas en más del 90 %, la hipnosis
en un 15 % y el ingreso psiquiátrico en menos del 4 %). Algunas
diferencias se presentan resumidas en la diapositiva 5.
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Características Sociodemográficas
y clínicas
Parecería
que la preferencia sobre alguno de estos tratamientos
está en relación con la edad, y en concreto una mayor
edad con la medicación, estando otras muchas de las variables
asociadas significativamente con estos tratamientos también
influidas por la edad (est. civil, forma de convivencia,
nivel educativo, ttos. previos, etc.). No deja de ser
sugerente la asociación encontrada entre la convivencia
en un nucleo de más de 4 personas con las preferencias
grupales y familiares.
No parecen
existir grandes diferencias en sucesos vitales entre los
grupos, con un mayor número de dificultades económicas
entre los que esperan que el abordaje familiar les ayudará.
Los que más
esperan de la medicación refieren un menor grado de sintomatología
y mejor ajuste social que los que esperan menos, a pesar
de ser valorados como más graves, con una mayor proporción
de diagnósticos de psicosis y menor de trastornos de personalidad.
Además tienen una menor proporción de casos que quedan
como orientación o información, abandonos y altas voluntarias.
Los que esperan más de los tratamientos grupales y familiares
no parecen presentar grandes diferencias clínicas con
los que esperan menos, existiendo una mayor proporción
de casos que no pasan a tratamiento entre los que confían
en los grupos.
Motivación
y expectativas básicas
Los que confían
en el grupo acuden más al servicio por iniciativa propia
y con mayor expectativa de ayuda, que suponen será mejor
recibida desde enfermero y psicólogo y menos del psiquiatra.
Los que confían en la medicación vienen más por iniciativa
de otra persona (hospital o médico), con mayor expectativa
de ayuda de la que no se sienten parte muy responsable
y que fundamentalmente vendría desde el psiquiatra y menos
del psicólogo y enfermero. Los que confían en abordajes
familiares son influidos por su familia a la hora de consultar,
poniendo una mayor responsabilidad del tratamiento en
el médico y no confiando ser ayudados por psiquiatras
y psicólogos y si enfermeros.
Expectativas
de recursos y servicios (12 items)
Tanto los
que confían en grupos como en abordajes familiares tienen
mayores expectativas sobre posibles recursos o servicios
a recibir, no siendo así para los que confían en la medicación.
Expectativas
de información (11 items)
Con alguna
diferencia, son relativamente similares entre todos los
grupos, esperando más información aquellas personas que
confían en cualquiera de los tres tratamientos.
Expectativas
de exploraciones psicobiológicas (12 items)
Los tres
grupos que confían en cualquiera de los tratamientos,
tienen mayores expectativas en este campo, con excepción
de los que confían en la medicación que tienen menor confianza
en técnicas de tipo psicológico.
Expectativas
de interconsulta (6 items)
Los que confían
en tratamientos grupales y familiares esperarían mayor
probabilidad de interconsulta con diferentes profesionales
de salud mental que los que no confían en estos abordajes.
Los que confían en medicación esperarían más interconsulta
con otros médicos de fuera del Centro que los que no confían
en la medicación.
Expectativas
de objetivos alcanzables (21 items)
Estas son
más altas (¿incluso irreales o extravagantes?) entre aquellos
que confían en grupos o abordajes familiares.
Expectativas
de técnicas de ayuda (14 items)
Son también
mayores para cualquiera de las técnicas propuestas entre
los que confían en el grupo o abordajes familiares, a
diferencia de los que confían en la medicación.
Expectativas
de relación con el profesional (15 items)
Parece que
las personas que confían en la medicación tienden a esperar
más del profesional que los que no lo hacen. Los primeros
tenderían además a una relación más formal, relación que
en el caso de los que confían en los tratamientos grupales
y familiares esperarían fuera más informal.
|
DIAPOSITIVA
5. DIFERENCIAS EN EXPECTATIVAS SEGÚN SE CONFIE O NO EN TRES
DIFERENTES TIPOS DE TRATAMIENTOS
Diferencias entre las expectativas de los pacientes
y las presupuestadas por los profesionales.
El concepto de
"negociación" en el momento de la demanda, adquiere
su mayor importancia al considerar posibles desacuerdos entre
pacientes y clínicos nacidos de expectativas, actitudes y creencias
personales de estos últimos.
Una vez próxima
la finalización del proyecto, se pidió a la plantilla del Centro
que respondiera al mismo cuestionario de expectativas, intentando
reflejar las respuestas que darían la media de los pacientes.
Una vez obtenidas todas las respuestas estas se agruparon en
"acuerdo"/"desacuerdo" y se procedió a su
comparación estadística entre pacientes/profesionales.
En general, existió
una gran concordancia entre las expectativas de los pacientes
y aquellas otras supuestas por los profesionales. Pero aunque
numéricamente no sean muchas las diferencias, sus características
pueden tener cierta relevancia a la hora de mediatizar el primer
momento de la relación asistencial.
Parece que los
profesionales ven a los pacientes con un mayor número de expectativas
que las que realmente ellos reflejan. En cuanto a la actitud
general, encontramos que los profesionales consideran que los
pacientes, tanto hombres como mujeres, son menos optimistas
que lo que realmente refieren en cuanto al grado de solución
de su problemática, así como con la cantidad de ayuda que van
a recibir con el tratamiento. Ayuda que los profesionales consideran
que va a ser calificada con una mayor responsabilidad por su
parte, mientras que entre los pacientes existe una mayor proporción
de personas que colocan esta responsabilidad en ellos mismos.
En relación con
las expectativas de recursos y servicios, los profesionales
consideran que los pacientes se acercan con mayores expectativas
que las que realmente traen en relación con la tramitación de
pensiones de enfermedad o de otro tipo, así como la búsqueda
de residencia como asilos o pisos, aunque en este último caso
las diferencias no alcanzan significación estadística en el
caso de las mujeres.
De las expectativas
de exploraciones psicobiológicas los profesionales creen que
una mayor proporción de pacientes esperan radiografías de su
cabeza, así como preguntas acerca de la niñez, aunque en este
último caso sin alcanzarse significación estadística.
Los objetivos alcanzables
son considerados de forma mas ambiciosa por los profesionales
que lo que realmente consideran los propios pacientes. Así los
profesionales consideran de forma significativa que los pacientes
tienen una mayor expectativa de relacionarse mejor con los demás,
cambiar a la gente que les rodea, que "les dejen en paz"
y "arreglar su cabeza". El objetivo de sentirse mas
seguro de si mismo es sólo significativo en el caso de los varones,
mientras que cumplir lo que obligan las autoridades aparece
con tendencia a la significación.
Las técnicas de
ayuda aparecen sobrevaloradas por los profesionales en el caso
de los medicamentos, a los que se atribuye un grado de ayuda
mayor que el que los pacientes hacen realmente.
Las expectativas
de información son infravaloradas en el caso del informe como
conclusión final escrita, mientras se da mayor importancia a
la información acerca de la existencia de otras personas con
el mismo problema como forma de universalización del conflicto,
aunque en este caso sin alcanzarse la significación estadística.
De la relación
a establecer con el profesional se infravalora la importancia
de tomar notas de lo que dice el paciente, así como cierta actitud
de reserva y respeto hacia algunos aspectos de la vida del individuo
que implicaría "no meterse donde no importa" y "no
ser impertinente".
Sin alcanzar la
significación estadística, los profesionales tienden a considerar
que los pacientes tendrán mayores expectativas de que su caso
sólo sea conocido por la persona que le atiende, de igual forma
que tienden a considerar en mayor medida que el paciente esperará
que se hable con su médico de cabecera o con el hospital en
caso de ingresar, apareciendo en este caso las diferencias como
significativas en el caso de las mujeres.
Diferencias en la respuesta asistencial al cabo
de un año.
En un intento de
valorar la adecuación de la respuesta asistencial en dependencia
de las expectativas referidas en el momento de la demanda, analizamos
algunos indicadores asistenciales groseros para cada una de
las demandas durante el año posterior a su primera consulta.
Utilizaremos los mismos grupos de comparación que anteriormente,
según confiaran o no en la medicación, confiaran o no en los
tratamientos grupales o abordajes familiares. Algunas diferencias
se presentan en la Diapositiva 6.
|
- Número de contactos (media
de la muestra = 9)
- Días de contacto (media
= 8.6)
- Días de permanencia en contacto
(173.7)
- Profesionales que atienden
MEDICO (78.5 % de contactos)
PSICOLOGO ( 6. 3 %)
ENFERMERO ( 9.9 %)
ASIS. SOCIAL ( 4.4 %)
COTERAPIA ( 0.8 %)
- Consultas programadas (88.7
%)
- Urgencias ( 3.3 %)
- Inasistencias ( 8 %)
- Redemandas
- Tipo de actividad desarrollado
EVALUACION (26 %)
SEGUIMIENTO (40.1 %)
ENT. FAM.-PAR. (5.7 %)
PSIC. INDIVID. (7. 3 %)
PSIC. FAM.-PAR. (2.3 %)
GRUPO (4. 5 %)
INTERVENCION CRISIS (3.3 %)
CUIDADOS ENFERMERIA (1 %)
INTERCONSULTA (0.7 %)
TRABAJO COMUNITARIO (1 %)
INFORMES (2.5 %)
OTROS (5.6 %)
- Instauración tto. Farm.
(76.4% de la muestra)
|
MEDICACION
MAS (.001)
MAS (.002)
MAS (.000)
MAS (.000)
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
MAS (.001)
MAS (.011)
N.S.
N.S.
N.S.
MAS (.000)
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
MAS (.004)
MAS (.000)
|
GRUPO
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
mas (.058)
N.S.
N.S.
N.S.
MAS (.039)
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
MENOS (.037)
N.S.
N.S.
|
FAMILIA
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S
N.S.
MAS (.033)
Mas (.084)
MAS (.000)
N.S.
Menos (.090)
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
N.S.
|
DIAPOSITIVA 6. RESPUESTA ASISTENCIAL AL CABO DE
1 AÑO, SEGÚN SE TENGAN O NO EXPECTATIVAS POSITIVAS FRENTE A
DIFERENTES TIPOS DE TRATAMIENTO .
Entre paréntesis el valor de P.
Observando estos
datos, parecen existir algunas diferencias en la respuesta asistencial,
recibiendo cuantitativamente una aparente mayor atención aquellos
que confían en la medicación que los que no lo hacen. En relación
con el tipo de tratamiento instaurado, los que confían en la
medicación la reciben en mayor proporción que el resto, así
como los que esperan abordajes familiares parecen recibirlos
en mayor medida que los que no los esperan. Los que presentan
expectativas grupales, sin embargo no reciben este abordaje
en mayor cantidad que los que no las presentan, fallando por
otra parte a un mayor número de visitas programadas. En cualquier
caso, la proporción de actividades de predominio "psicológico"
es relativamente pequeña, observándose en los últimos años,
como en el resto de Vizcaya, una tendencia al aumento de contactos
totales con disminución de los grupales.
Relación entre expectativas previas y satisfacción,
grado de ayuda percibida y cumplimiento de las expectativas
al año de la consulta.
En algunos aspectos,
parece existir cierta relación entre las expectativas previas
y los niveles de satisfacción, ayuda percibida y cumplimiento
de esas expectativas al año de la primera consulta. En la Diapositiva
7, observamos como aquellas personas que se acercaron al
servicio con expectativas más "psicológicas" refieren
menores niveles de satisfacción general. Mientras que las que
lo hacían mas acordes a un modelo biológico, refieren un mayor
nivel de cumplimiento de esas expectativas.
|
|
ALTA SATISF.
GENERAL
|
GRADO
AYUDA
|
CUMPLIM. EXPECT.
|
|
MEDIA DE ESCALA EXPECTATIVAS
|
n.s.
|
n.s.
|
( c.e. P =
0.07)
|
|
MEDIA DE EXPECTATIVAS CON "ACUERDO"
|
n.s.
|
( ayu. P=0.05)
|
c.e. P <
0.01
|
|
PROPORCION DE "ACUERDOS"
|
n.s.
|
( ayu. P=0.08)
|
c.e. P <
0.05
|
|
|
|
|
|
|
(C) EXP. DE RECURSOS Y SERVICIOS (12 items)
|
|
|
|
|
F 1. Sociolaboral y económico
|
n.s.
|
( ayu. P =
0.06)
|
c.e. P <
0 .01
|
|
F.2. Apoyo informativo
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.3. Abordaje específico
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
(G) EXP. DE EXPLORAC. PSICOBIOLOGICAS
(12 items)
|
|
|
|
|
F. 1. Diagnóstico biológico
|
n.s.
|
n.s.
|
c.e. P <
0.005
|
|
F.2. Entrevista psicológica
|
¯ sat. P <
0.005
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.3. Exploraciones específicas
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
(H) EXP. DE OBJETIVOS ALCANZABLES (21
items)
|
|
|
|
|
F.1 Solución de síntomas
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.2 Cumplir presiones externas
|
n.s.
|
( ayu. P =
0.08)
|
c.e. P <
0.05
|
|
F.3 Crecimiento personal
|
¯ sat. P <
0.05
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.4 Autocontrol
|
¯ sat. P <
0.05
|
n.s.
|
n.s.
|
|
(I) EXP DE TECNICAS DE AYUDA (14 items)
|
|
|
|
|
F.1 Intervenciones invasivas y medicación
|
n.s.
|
n.s.
|
c.e. P <
0.05
|
|
F.2 Tratamientos alternativos
|
(¯ sat. P =
0.07)
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.3 Tratamiento no individual
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.4 Tratamiento individual
|
¯ sat. P <
0.01
|
n.s.
|
n.s.
|
|
(J) EXP. DE INFORMACION (11 items)
|
|
|
|
|
F.1 Alcance del problema
|
( sat. P =
0.07)
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.2 Carácterísticas del problema
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
(K) EXP. RELACION CON EL PROFESIONAL (15
items)
|
|
|
|
|
F.1 Calidez y confianza
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.2 Profesionalidad
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.3 Respeto de intimidad
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.4 "Me den lo que quiero"
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.5 "No fumen"
|
n.s.
|
n.s.
|
( c.e. P =
0.05)
|
|
(P) EXP. DE INTERCONSULTA (6 items)
|
|
|
|
|
F.1 Profesionales de salud mental
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
|
F.2 Médicos de fuera
|
n.s.
|
n.s.
|
n.s.
|
DIAPOSITIVA 7. Relacion
entre expectativas previas y satisfaccion, grado de ayuda y
cumplimiento de esas expectativas, al año de la 1ª consulta.
= a mayores expectativas, mayor
valoración posterior ; ¯ = a
mayores expectativas, menor valoración posterior. Entre paréntesis,
tendencia a la significación.
Relación entre cumplimiento de expectativas
y algunas características de la demanda
Si comparamos aquellas
personas que, en los cuestionarios al cabo de un año, refieren
un mayor cumplimiento de expectativas previas con las que refieren
lo contrario, encontramos las diferencias expuestas en la diapositiva
8.
|
|
CUMPLIMIENTO DE EXPECTATIVAS
|
|
CARACTERISTICAS
SOCIODEMOGRAFICAS
|
|
|
SEXO
|
n.s.
|
|
EDAD
|
cump. exp.
con mayor edad media (45 a. frente a 38) P < 0.001
|
|
EST. CIVIL
|
cump. Exp.
en casados y viudos. ¯ cump. exp. en solteros. P < 0.001
|
|
FAMILIARES EN EL DOMICILIO
|
¯ cump. exp.
Viviendo con padres. P < 0.001 ¯
cump. exp. viviendo con hermanos. P< 0.001
cump. exp. Viviendo con pareja. P < 0.005. = cump.
exp. viviendo con hijos. n.s.
|
|
PAPEL DEL PACIENTE EN LA FAMILIA
|
¯ cump. exp.
hijo cump. exp. abuelo y pareja P < 0.001
|
|
NIVEL EDUCATIVO
|
cump. exp.
elemental y primario ¯ cump. exp. resto P < 0.001
|
|
OCUPACION
|
n.s.
|
|
SITUACION LABORAL
|
¯ cump. Exp.
estudiante cump. exp. jubilado y ama de casa P < 0.001
Globalmente
no hay diferencias entre trabajadores retribuidos y económicamente
dependientes.
|
|
VIA DE DERIVACION
|
n.s.
|
|
TTO. PREVIO
|
n.s.
|
|
HOSPITAL.. PREVIA
|
n.s.
|
|
PASO A TTO.
|
¯ cump. exp.
Los que quedan como orientación información y abandonos.
P < 0.05
|
|
CARACTERISTICAS
CLINICAS
|
|
|
IMPRESION CLINICA
GLOBAL
|
cump. exp.
más gravedad, ¯ cump. exp. de gravedad media a normal (tendencia
P = 0.08)
|
|
G.A.S.
|
cump. Exp.
peor GAS (53) ¯ cump. exp. mejor GAS (55.9) P < 0.005
|
|
DIAGNOSTICO
|
cump. exp.
p. Afectivas, esquiz. y paranoides. ¯
cump. exp. otros, t. person. y neurosis P < 0.05
|
|
N º SUC. VITALES
(6 MESES ANTES)
|
n.s.
|
|
SINTOMAS (SCL-90)
|
cump. exp.
Con menor psicoticismo, P < 0.001; menor hipersensibilidad,
P < 0.005;
menor depresión
y paranoidismo P < 0.01;
menor sint.
Adicionales, puntuación global y nº de sínt. positivos,
P < 0.05; resto factores n.s.
|
|
AUTOESTIMA
|
sat. con
más autoestima (P = 0.09)
|
|
APOYO SOCIAL
|
cump. exp.
Con más ap. soc. P < 0.005
|
|
AJUSTE SOCIAL (SAS-SR)
|
cump. exp.
con mejor funcionamiento en área global P < 0.005;
familia extensa,
P < 0.01; grupo familiar P < 0.05. Resto áreas n.s.
|
DIAPOSITIVA 8. Comparacion,
segun caracteristicas sociodemograficas y clinicas en el momento
de la demanda, entre los que refieren un mayor cumplimiento
de expectativas previas con los que refieren lo contrario.
Relación entre cumplimiento de expectativas e intensidad
de contacto con el Centro.
Un mayor nivel
de cumplimiento de expectativas parece asociarse con una mayor
media de contactos al año de la demanda. Las personas que refieren
el máximo nivel de cumplimiento tienen el doble de contactos
anuales que los que refieren el mínimo y se corresponden a poco
más de 6 contactos como media (diapositiva 9). La misma
proporción de contactos de aquellos que no responden al cuestionario
y que también se asocia con el mínimo nivel de satisfacción
general con el servicio (diapositiva 10).
|
N
|
Media contactos
|
|
|
Responden
|
452
|
10,9
|
|
|
no responden
|
297
|
6,2
|
|
|
|
|
|
|
Grado Cumplimiento
Expectativas
|
|
|
|
|
1 (mínimo)
|
44
|
6,1
|
|
|
2
|
47
|
8,9
|
|
|
3 (medio)
|
118
|
11,8
|
|
|
4
|
124
|
11,2
|
|
|
5 (máximo)
|
119
|
12,2
|
|
|
|
|
|
|
1, 2 ó 3
|
209
|
9,9
|
< 0.05
|
|
4 ó 5
|
243
|
11,7
|
|
DIAPOSITIVA
9. CONTACTOS ASISTENCIALES MEDIOS SEGÚN GRADO DE CUMPLIMIENTO
DE EXPECTATIVAS AL AÑO DE LA DEMANDA (Escala de 1 al 5).
|
N
|
Media contactos
|
|
|
Responden
|
451
|
11,0
|
|
|
no responden
|
289
|
6,0
|
|
|
|
|
|
|
Satisfacción general
|
|
|
|
|
1 (mínima)
|
25
|
6,6
|
|
|
2
|
66
|
10,3
|
|
|
3
|
203
|
11,2
|
|
|
4 (máxima)
|
166
|
11,5
|
|
|
|
|
P
|
|
1, 2 ó 3
|
91
|
9,3
|
< 0.05
|
|
4 ó 5
|
369
|
11,3
|
|
DIAPOSITIVA 10.
CONTACTOS ASISTENCIALES MEDIOS SEGÚN GRADO DE SATISFACCION GENERAL
AL AÑO DE LA DEMANDA (Escala de 1 al 4).
En
cualquier caso, el simple aumento numérico en la cantidad de
contactos no lleva aparejado un incremento correlativo en el
nivel de cumplimiento de expectativas. Esto es así hasta los
10 a 15 contactos anuales, para estabilizarse a partir de estos
números, tal y como se presenta en la diapositiva 11.
|
CUMPLIMIENTO
EXPECTATIVAS
|
|
CONTACTOS
|
Responden y % del intervalo
|
media
|
|
1 a 3
|
65 (32,0)
|
2,6
|
|
4 a 6
|
88 (54,0)
|
3,3
|
|
7 a 9
|
88 (75,9)
|
3,6
|
|
10 a 12
|
68 (77,3)
|
4,0
|
|
13 a 15
|
56 (76,7)
|
3,9
|
|
16 a 18
|
31 (83,8)
|
3,7
|
|
19 a 21
|
16 (76,2)
|
3,2
|
|
> 21
|
40 (83,3)
|
3,9
|
|
Total
|
452 (60,3)
|
3,5
|
DIAPOSITIVA
11. NIVEL DE CUMPLIMIENTO DE EXPECTATIVAS POR NUMERO DE CONTACTOS
ANUALES AGRUPADOS.
Al estudiar la
situación en la que se encontraban los pacientes al año de la
primera consulta, comprobamos que los que seguían en tratamiento
refieren el mayor grado de cumplimiento de expectativas previas,
seguidos por aquellos a los que se dio el alta o fueron derivados
a Atención Primaria u otros servicios sanitarios. Los menores
niveles se reflejan en aquellas personas que abandonan el tratamiento,
que también presentan una tasa de respuestas menor (Diapositiva
12).
|
Fallecen (10)
|
Abandonan (237)
|
Altas y
a A.P. (260)
|
a serv. sanit. (20)
|
a serv. soc. y otros (16)
|
Siguen en tto. (206)
|
TOTAL (749)
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Casos
|
0
|
97
|
159
|
6
|
4
|
186
|
452
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
% de respuestas
|
0
|
40,9
|
61,2
|
30,0
|
25,0
|
90,3
|
60,3
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Cump. Exp. (Media)
|
0
|
2,87
|
3,55
|
3,5
|
2,5
|
3,81
|
3,5
|
DIAPOSITIVA 12.
CUMPLIMIENTO DE EXPECTATIVAS AL AÑO, SEGÚN DISPOSICION DEL CASO.
Relación entre cumplimiento de expectativas y evolución
sintomatológica.
Como parece lógico
presuponer, una de las expectativas básicas en el momento de
la demanda sería la reducción de la sintomatología (Kravitz
y cols. 1996). Con los datos recogidos podemos estudiar
el tipo de asociación que se da entre los niveles referidos
para el cumplimiento de expectativas y satisfacción general
en aquellas personas que ven disminuida su sintomatología media
y en aquellas que, por el contrario, parecen haber empeorado.
Sin poder considerarse un instrumento diagnóstico, el SCL-90
presenta cierta utilidad como medida de cambio sintomatológico
global, siendo el valor de cada uno de sus factores por separado
algo más cuestionable. Conscientes de la quizás demasiada simplificación
que vamos a hacer, entenderemos como mejoría aquellos casos
que presenten un resultado positivo en la resta entre las medias
sintomatológicas en el momento de la demanda y al cabo de un
año, mientras que serán considerados igual o peor aquellos casos
en que esta resta sea cero o menor de cero. Separando en dos
grupos, según esta evolución, los 413 pacientes que completaron
el SCL-90 en el momento de la demanda y al cabo de un año, encontramos
que aquellos que a los 12 meses de la demanda presentan un menor
número de síntomas (PST), menor índice sintomatológico global
(GSI) o de distrés de síntomas positivos (PSDI), muestran un
mayor grado de satisfacción y cumplimiento de expectativas que
aquellos que están igual o peor que en el momento de la demanda
según estos índices. Las diferencias alcanzan la mayor significatividad
estadística en el caso del número de síntomas positivos referidos,
no alcanzando la significación en el caso del índice de distrés
de estos síntomas. Sin embargo, si tomamos cada uno de los factores
por separado, sólo una mejoría en los factores depresión y ansiedad
se asocian con mejores valoraciones finales por parte del paciente
en cuanto a satisfacción general y cumplimiento de expectativas,
indicando quizás la importancia del gran disconfort subjetivo
que este tipo de sintomatología inespecífica conlleva (Diapositiva
13).
|
Indices-Factores SCL-90
|
%
|
Cump. Expect.
|
P
|
Satisf. general
|
P
|
|
|
|
|
|
|
|
|
GSI > 0
|
84
|
3,57
|
< 0.05
|
3,15
|
(=0.061)
|
|
GSI <= 0
|
16
|
3,22
|
|
2,94
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
PSDI > 0
|
82
|
3,52
|
n.s.
|
3,14
|
n.s.
|
|
PSDI <= 0
|
18
|
3,50
|
|
3,00
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
PST > 0
|
76
|
3,63
|
< 0.005
|
3,19
|
< 0.005
|
|
PST <= 0
|
24
|
3,17
|
|
2,88
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Somatización > 0
|
71
|
3,57
|
n.s.
|
3,16
|
(= 0.07)
|
|
Somatización<= 0
|
29
|
3,40
|
|
3,00
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Obsesión-Compulsión > 0
|
73
|
3,55
|
n.s.
|
3,15
|
n.s.
|
|
Obsesión-Compulsión <= 0
|
27
|
3,43
|
|
3,03
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Hipersensibilidad > 0
|
71
|
3,51
|
n.s.
|
3,12
|
n.s.
|
|
Hipersensibilidad <= 0
|
29
|
3,54
|
|
3,10
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Depresión > 0
|
79
|
3,60
|
< 0.05
|
3,19
|
< 0.001
|
|
Depresión<= 0
|
21
|
3,20
|
|
2,84
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Ansiedad > 0
|
83
|
3,61
|
< 0.005
|
3,17
|
< 0.005
|
|
Ansiedad <= 0
|
17
|
3,06
|
|
2,85
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Hostilidad > 0
|
67
|
3,58
|
n.s.
|
3,13
|
n.s.
|
|
Hostilidad <= 0
|
33
|
3,39
|
|
3,08
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Ansiedad fóbica > 0
|
67
|
3,60
|
(=0.06)
|
3,16
|
n.s.
|
|
Ansiedad fóbica <= 0
|
33
|
3,35
|
|
3,02
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Ideación paranoide > 0
|
62
|
3,54
|
n.s.
|
3,12
|
n.s.
|
|
Ideación paranoide <= 0
|
38
|
3,48
|
|
3,11
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Psicoticismo > 0
|
73
|
3,53
|
n.s.
|
3,12
|
n.s.
|
|
Psicoticismo <= 0
|
27
|
3,49
|
|
3,12
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Factor adicional > 0
|
69
|
3,58
|
n.s.
|
3,16
|
(= 0.08)
|
|
Factor adicional <= 0
|
31
|
3,37
|
|
3,01
|
|
DIAPOSITIVA
13. CUMPLIMIENTO DE EXPECTATIVAS Y SATISFACCION AL AÑO, SEGÚN
LA EVOLUCION SINTOMATOLOGICA CON EL SCL-90.
Conclusiones
De los resultados
obtenidos podemos resumir que, en el momento de solicitar consulta
en un Servicio de Salud Mental, las personas se acercan con
unas expectativas definidas, esperando que puedan ser satisfechas
por el Servicio. No todas ellas se presentan en la misma proporción,
de igual forma que algunas pueden agruparse de forma diferenciada
en función de otras variables sociodemográficas o clínicas.
Se han descrito
tres supuestos de respuesta asistencial ante la demanda de los
pacientes (Levinson y col. 1967): a) El modelo diagnóstico.
Aquello que el demandante entienda acerca de su enfermedad o
lo que personalmente quiera, resulta básicamente irrelevante.
Lo que interesa es un diagnóstico que determine un tratamiento.
b) El modelo de la adecuación. En él se seleccionan aquellos
pacientes que reúnen las mejores características para aplicar
determinado tratamiento en el que se ha especializado la clínica,
generalmente la psicoterapia. c) El modelo de búsqueda de
ayuda. Aquí, el punto de partida es el paciente y aquello
que quiere y selecciona como de mayor ayuda, para posteriormente
decidir si sigue o abandona tras conocer la oferta. Los dos
primeros modelos se basarían en los propios deseos y necesidades
de la clínica tratante, mientras que el tercero tendría en cuenta
sólo los del paciente. El "Consenso Negociado",
como un cuarto modelo, sería la estrategia pertinente para evitar
el choque de intereses.
Este "Consenso"
puede verse dificultado de partida por diferencias en los puntos
de vista entre pacientes y profesionales, o simplemente verse
imposibilitado por las propias características de la oferta
asistencial (presión, dotación de personal, perfiles profesionales...).
Preguntando a los
profesionales sobre las expectativas que presupuestaban de entrada
en los pacientes encontramos algunas diferencias con las referidas
por los propios pacientes, quedándonos algunas dudas acerca
de como explicarlas. Por una parte podríamos alegar que simplemente
es muy difícil hacer una generalización como la que hicimos
y que cada profesional tuvo en su cabeza a un tipo determinado
de paciente a la hora de responder. Otra explicación podría
darse en la existencia de cierto grado de autodesvalorización
por parte del servicio acerca de sus propias posibilidades,
lo que le llevaría a proyectar un mayor pesimismo en los propios
pacientes. De igual forma, y ante la dificultad de ofrecer abordajes
más psicológicos, se pondría en los pacientes una mayor confianza
en la medicación como forma de justificar estas intervenciones
o la búsqueda de ayudas económicas en evitación de otras necesidades.
En cualquier caso, no se trata de señalar estas divergencias
para aconsejar su corrección automática en la suposición de
que "el paciente siempre tiene razón", sino dirigir
nuestra atención hacia ellas en la posibilidad de que puedan
actuar como entorpecedoras en un primer momento de la relación
asistencial. En este sentido, adquiere una máxima importancia
cierto proceso de negociación mutua en torno a lo que se espera
y lo que realmente puede o debe ofertarse.
Teniendo en cuenta
algunas de las expectativas en el momento de la demanda, las
diferencias encontradas en cuanto cantidad y tipo de contactos
posteriores, así como instauración de tratamiento farmacológico,
más "favorables" sobre todo para las personas que
confiaban en la medicación, parecen apuntar hacia una mayor
"adecuación" de estos a las características del Servicio,
así como los que se acercan con expectativas más psicologizantes
pudieran verlas frustradas en mayor medida con la consecuente
insatisfacción posterior.
El cumplimiento
de las expectativas al cabo de un año, tampoco parece ser similar
para todos los entrevistados, pudiendo reconocerse algunos grupos
con características sociodemográficas y clínicas particulares
en mayor riesgo de verlos frustrados. También, tanto el cumplimiento
de las expectativas previas como una mayor satisfacción final,
parecen relacionadas con un cierto número de contactos asistenciales,
mostrándose más insatisfechos aquellos con la menor cantidad
de contactos, bien sea por abandonar, no ser atendidos con mayor
frecuencia o derivados en los primeros momentos. Aquí merece
la pena reseñar que los niveles de cumplimiento de expectativas
y satisfacción observadas pudieran ser todavía menores, al considerar
que son precisamente esos grupos los que menor tasa de respuesta
presentan y que los que no lo hacen presentan unos mayores niveles
de insatisfacción, tal y como pudimos constatar en el seguimiento
telefónico de algunos de los casos que no aceptaron responder
a los cuestionarios.
Por último, como
podía ser previsible, un mayor nivel de cumplimiento de expectativas
y satisfacción se da entre aquellas personas que ven disminuidas
su sintomatología global, resultando interesante que, al considerar
por separado las diferentes factores del SCL-90, sólo la "ansiedad"
y "depresión" presentan diferencias estadísticamente
significativas en este sentido.
Datos, todos estos,
que no sólo nos pueden sensibilizar ante la importancia del
punto de vista de los pacientes, sino interrogarnos ante el
tipo de respuesta por parte de nuestros Servicios y su mayor
o menor adecuación a las expectativas de la población, con el
consiguiente riesgo de sentimientos de incomprensión o insatisfacción
en caso de no ajustarse mínimamente entre si o al menos no dar
la posibilidad de aclarar y "negociar" los puntos
de vista diferenciales.
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